Este 23 de junio de 2026, Venezuela vuelve a poner sobre la mesa el negocio del gas natural mientras en barriadas y campos del país las familias sufren escasez de GLP para cocinar y las plantas eléctricas a gas siguen paralizadas por el racionamiento.

Imagen referencial sobre el negocio del gas natural en Venezuela

Varios anuncios se han sucedido en las últimas semanas para aprovechar las enormes reservas de este hidrocarburo, pero sigue por verse si estas inversiones de largo plazo ayudarán a revitalizar la economía venezolana. El país ha presumido durante años de tener las octavas mayores reservas de gas natural del mundo y las octavas de América del Sur.

Los acuerdos reactivan proyectos de hasta 30 años

El gobierno interino de Delcy Rodríguez firmó acuerdos con petroleras como Shell, Eni y Repsol para retomar proyectos que datan de hasta 30 años, cuando se llamaban Cristóbal Colón o Mariscal Sucre, en Oriente. Otra vez se promete convertir a Venezuela en una potencia gasífera continental.

Todavía no ha llegado ni un dólar de esos nuevos anuncios y el primer beneficiado directo sería Trinidad y Tobago, que cuenta con instalaciones desocupadas para procesar ese gas venezolano. El país insular también enfrenta un declive de sus propias reservas del hidrocarburo.

El experto Tito Bonadona, empresario y consultor en energía de la Asociación Venezolana de Procesadores de Gas, advierte que el desarrollo toma tiempo y no ocurre de inmediato. En su visión, los proyectos requieren entre 18 y 36 meses para comenzar a monetizarse.

«Ese desarrollo lleva tiempo. No se hace de un día para otro. No es como que vas a una agencia y te compras un carro»

Tito Bonadona

196 billones de pies cúbicos sostienen la apuesta

Las reservas probadas de gas natural en Venezuela están por el orden de 196 billones de pies cúbicos, según datos de Gas Energy Latin America, con referencia a una cuantificación oficial publicada en la Gaceta Oficial 41.648 del 5 de junio de 2019. Esa riqueza equivale a 32.660 millones de barriles de petróleo y es la segunda más grande del Hemisferio Occidental.

Un informe de la Unión Internacional del Gas y de Arpel señala que Venezuela posee 3,3% de las reservas globales al 2020, aunque la mayor parte permanece inexplotada. Del total, 60% del gas está asociado a yacimientos de petróleo y solo 40% es libre.

El país figura como el tercero de América Latina en extracción de gas natural y el 37 en el mundo, pero esa cifra es engañosa. La mayor parte de la producción se reinyecta en los pozos petroleros, otra parte se desperdicia y se quema en mechurrios, mientras los residuos se lanzan a la atmósfera.

La generación eléctrica a gas cayó de 31.068 a 3.688 GWh

La generación de electricidad en Venezuela a partir de la quema de gas natural se desplomó desde 31.068 gigavatios hora en 2017 hasta 3.688 GWh en 2023, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía. En ese período se agravó la crisis de apagones y racionamiento de luz.

Las plantas termoeléctricas que deberían atender principalmente a los mayores centros poblados del occidente y la región andina permanecen apagadas, y las denuncias de corrupción se acumulan en este negocio. Las plantas petroquímicas que usaban el gas para producir fertilizantes y resinas plásticas también están paralizadas.

Un estudio del economista especializado en energía Antero Alvarado indica que solo 7% de los consumidores tiene acceso al gas directo residencial, frente a 89% que depende de la bombona de gas. La bombona, en mercados abiertos, resulta costosa e ineficiente.

Cardón IV y Dragón concentran la apuesta regional

Entre los proyectos resucitados destaca Cardón IV, a cargo de la italiana ENI y la española Repsol. Consiste en aprovechar 29 bloques en el occidente de la península de Paraguaná, en Falcón, y el golfo de Venezuela.

El acuerdo con el gobierno interino actualiza uno de 2023. Ya en 2009, cuando descubrieron Perla, Repsol lo calificaba como el mayor campo de gas no asociado de América Latina, con 17 mil billones de pies cúbicos, tres veces más de lo que tiene toda Colombia. Ese volumen equivale a unos 3 mil millones de barriles de petróleo.

Shell también busca explotar campos de gas natural en aguas fronterizas entre Venezuela y Trinidad y Tobago, con interés en un gasoducto en la Plataforma Deltana y en bloques compartidos como Loran. La consultora Intelego sostiene que la petrolera no tiene interés en construir infraestructura adicional en Venezuela porque ya la tiene en Trinidad y Tobago.

Otro proyecto que puede ayudar a revertir el declive de Trinidad y Tobago es el campo de Manatí, parte de un depósito transfronterizo con Venezuela. Se espera que la producción comercial comience en 2027.

Los acuerdos firmados por Delcy Rodríguez comprometen a las empresas a producir primero para abastecer el mercado interno de gas doméstico y de generación de electricidad, antes de pensar en la exportación. La duda, sin embargo, sigue abierta: si esta vez Venezuela logrará convertirse en una potencia gasífera regional o si los anuncios tropezarán de nuevo con los mismos problemas.

Bonadona resume la tensión entre potencial y realidad: no es que falte capacidad para producir más gas o electricidad, sino que la retribución del mercado no alcanza para pagar inversiones, costos operacionales e impuestos. En paralelo, los proyectos siguen condicionados por un mercado regulado y por vaivenes geopolíticos que alteran la rentabilidad.