Caracas. Venezuela volvió a quedar en el fondo del Índice de Libertad Económica 2026, con 2,94 puntos sobre 10 y el puesto 165 entre 165 países evaluados. El informe, elaborado por el Instituto Fraser de Canadá y difundido localmente por Cedice Libertad, concluye que el entorno institucional y monetario sigue limitando la actividad económica.

Un país al final de la tabla

Con una medición calculada sobre cifras comparables de 2024, la economía venezolana se mantuvo por segundo año consecutivo en el último lugar del ranking. El puntaje la dejó por debajo de países en crisis extrema como Zimbabue, Sudán, Libia y Myanmar.

En la parte alta de la clasificación mundial se ubicaron Hong Kong, con 8,53 puntos; Suiza, con 8,45; Singapur, con 8,43; Nueva Zelanda, con 8,38; y Estados Unidos, con 8,21.

Las áreas que mide el informe

El estudio analiza 46 variables agrupadas en cinco áreas: tamaño del gobierno, sistema legal y derechos de propiedad, estabilidad monetaria, libertad de comercio internacional y regulaciones. Según el informe, la libertad económica depende de que existan Estado de derecho, protección de la propiedad privada, una moneda firme, apertura comercial y reglas que no impongan trabas arbitrarias a la producción.

Representantes de Cedice Libertad señalaron en Caracas que ese conjunto de condiciones resume una de las principales debilidades del país. También afirmaron que la posición de Venezuela refleja un entorno en el que las decisiones económicas están condicionadas por múltiples obstáculos institucionales y regulatorios.

Impacto sobre ingresos y bienestar

El reporte compara a los países con mayor libertad económica con los que ocupan el extremo opuesto y afirma que, en las economías más libres, los ingresos promedio son 6,9 veces más altos. Además, los del 10 % más vulnerable superan en 7,1 veces a los registrados en las economías menos libres.

El contraste también alcanza otros indicadores: en esos países la esperanza de vida aumenta en promedio 14 años y la jornada laboral resulta seis horas más corta por semana. El informe añade que allí disminuyen la mortalidad infantil y la corrupción, mientras suben la satisfacción personal y la protección ambiental.

La fragilidad institucional venezolana

El documento sostiene que Venezuela no cayó al último lugar por un fallo puntual, sino por una parálisis estructural en los pilares que considera indispensables. Entre ellos menciona la seguridad jurídica sobre la propiedad, reglas de juego previsibles, una moneda estable, libertad comercial y condiciones para la competencia.

En la edición anterior, el país había obtenido 2,48 sobre 10 en el pilar de Sistema Legal y Derechos de Propiedad y ocupó el puesto 161. El reporte también señala que la estabilidad monetaria sigue profundamente distorsionada en la vida cotidiana del país.

Para Cedice Libertad, la salida exige avanzar al mismo tiempo en seguridad jurídica, protección de la propiedad, estabilidad monetaria, apertura comercial, condiciones para la inversión y menos barreras regulatorias para la actividad empresarial y la competencia.