La Administración de Donald Trump anunció este jueves una nueva ronda de aranceles que marca un giro decisivo en su estrategia comercial. Los gravámenes, de entre 10% y 12,5%, se aplicarán a importaciones procedentes de 60 países y economías y reemplazan el arancel global temporal del 10% que vencía este viernes por la mañana.

La medida se apoya en una investigación sobre “esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso”, según la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, dirigida por Jamieson Greer.

América Latina queda entre las regiones más afectadas

El nuevo esquema fija un 10% adicional para importaciones de 17 economías y un 12,5% para otras, con tasas diferenciadas según el producto en algunos casos.

Entre los países de América Latina alcanzados por la decisión figuran México, Guatemala, Honduras y El Salvador, que enfrentarán un 10%. Costa Rica, Panamá y República Dominicana quedarán bajo un 12,5%.

La Casa Blanca también recurrió a la Sección 301 de la legislación comercial estadounidense para sostener su agenda arancelaria, una herramienta que permite sancionar prácticas consideradas perjudiciales para trabajadores y empresas estadounidenses.

Europa y Asia también entran en la nueva ronda

Las 27 economías de la Unión Europea recibirán un arancel conjunto del 10%, en medio de una relación comercial que ya ha atravesado episodios de fricción.

También figuran India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá y Reino Unido, aunque con tasas variables según el origen y el tipo de producto.

China no aparece en esta nueva lista, un gesto que sugiere que Washington considera que su régimen actual de sanciones ya cubre los objetivos buscados.

La medida deriva de una investigación iniciada en marzo por la oficina de Greer para evaluar si las políticas de los países implicados sobre la prohibición de importar bienes producidos mediante trabajo forzoso perjudican a Estados Unidos. Tras consultas con los gobiernos afectados, la Administración concluyó que las prácticas detectadas justifican la adopción de nuevos gravámenes.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha convertido la política arancelaria en uno de los pilares de su agenda económica. Sin embargo, su estrategia ha estado marcada por una disputa legal sobre el alcance de las facultades presidenciales para imponer gravámenes sin autorización del Congreso.

La anulación de sus aranceles globales por parte del Tribunal Supremo obligó a la Administración a buscar vías alternativas, como la Sección 301, para sostener su ofensiva comercial.