La planta de pellas sigue detenida mientras obreros reportan vigilancia, restricciones internas y pagos que no cubren sus gastos.
Trabajadores de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) denunciaron este sábado 10 de octubre que la Planta de Pellas permanece paralizada, en medio de reclamos por malas condiciones laborales, suspensión de beneficios contractuales y vigilancia de funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en áreas de trabajo.
Vigilancia y restricciones dentro de la planta
Cinco empleados activos, que pidieron reservar sus identidades, afirmaron que la presencia de la Dgcim es constante en las áreas operativas y que desde hace meses se prohibió el uso de teléfonos celulares durante la jornada. Según sus testimonios, la medida busca evitar que salgan fotografías sobre el estado de la acería y sobre accidentes laborales.
Uno de ellos, identificado como Isidro*, aseguró que los trabajadores operan bajo amenazas y que el control interno se ha endurecido para impedir que se difunda información sobre las condiciones de la planta. También dijo que los teléfonos se dejan cargando en la sala de control para impedir que se transmitan datos al exterior.
Los entrevistados sostienen que la prioridad de las autoridades internas es impedir que se conozcan los problemas de las áreas de trabajo y el deterioro de la infraestructura.
Solo 300 activos en una nómina de 12.600
De acuerdo con los testimonios, la empresa mantiene alrededor de 12.600 trabajadores en nómina, pero apenas 300 están activos. También señalaron que de 19 áreas de trabajo solo la Planta de Pellas continúa operativa.
Ernesto* afirmó que la situación es crítica y que faltan respuestas, insumos y comida. Dijo además que el transporte interno está casi colapsado: de la flota de autobuses, solo tres unidades estarían funcionando para mover al personal indispensable.
Los trabajadores consultados también denunciaron que el personal restante es enviado a sus casas al mediodía sin almuerzo.
Sueldos bajos y equipos insuficientes
Sobre los ingresos, los cinco consultados coincidieron en que las quincenas no superan los 100 dólares y que el salario se complementa sobre todo con bonificaciones. Héctor* afirmó que un trabajador puede cobrar 80 dólares y que, en conjunto, el ingreso mensual no llega a 110 dólares sin contar esos pagos adicionales.
También denunciaron fallas en la entrega de equipos de protección personal, como mascarillas, guantes y uniformes. Según Héctor*, algunos implementos solo se reemplazan cuando se rompen.
En promedio, dijeron, un empleado activo percibe entre 300 y 320 dólares mensuales, incluyendo bonificaciones, una suma que —según su versión— no alcanza para cubrir ni 60% de la canasta básica alimentaria.
Isidro* añadió que el mal estado del hospital de la empresa agrava la situación. Aseguró que el centro asistencial es conocido como “la morgue” por el estado en que reciben a pacientes graves y mencionó el caso de Oswaldo Bruces, trabajador activo de 67 años y 44 años de servicio, a quien —según dijo— la Gerencia de Pellas sacó de la empresa pese a estar enfermo.
Los entrevistados sostienen que para recuperar la siderúrgica hace falta inversión y una administración que atienda tanto la parte técnica como la humana.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.