El aumento de aranceles sobre vehículos y motocicletas en Venezuela vuelve a poner en discusión el costo de la movilidad, en un país donde el sector automotor depende en gran medida de las importaciones y mantiene una capacidad de ensamblaje limitada.
Más presión sobre las motocicletas
La medida más reciente eleva hasta 35% el arancel de las motocicletas, un medio de transporte usado por miles de trabajadores, repartidores, comerciantes y pequeños emprendedores. En ese mercado, las motos dejaron de ser solo un bien de consumo para convertirse en una herramienta de trabajo.
Un mercado pequeño frente a la demanda
Durante 2024 se comercializaron 17 mil 558 vehículos nuevos en el país, una cifra todavía alejada de sus niveles históricos. En el caso de las motocicletas, las ventas rondaron las 800 mil unidades, lo que las mantiene como el principal soporte de la movilidad popular.
En la comparación regional, Chile aplica un arancel general de 6% a las importaciones y varios vehículos entran con tasas preferenciales por acuerdos comerciales. En Colombia, los vehículos procedentes de países con tratados de libre comercio pueden pagar entre 0% y 5% de arancel.




