Rapidus, la joven empresa japonesa respaldada por el Gobierno de Japón y varios grandes grupos del país, quiere entrar en la primera división de los semiconductores con chips de 2 nm. Pero su desafío más urgente no es técnico: es conseguir clientes que sostengan el negocio.
La compañía fue fundada el 10 de agosto de 2022 con un capital inicial de 7.346 millones de yenes, algo menos de 46 millones de euros. Ese apoyo permitió que en abril de 2025 iniciara las pruebas de procesamiento de obleas en una línea piloto, con la meta de arrancar la producción a gran escala en 2027.
La fábrica de Chitose ya probó transistores de 2 nm
Rapidus ya ha fabricado y probado transistores GAA de 2 nm. La planta está en Chitose, en Hokkaido, al norte de Japón, y su desarrollo se apoya en dos socios clave: IBM y ASML.
IBM permitió adaptar la tecnología de integración de 2 nm a la planta japonesa gracias a un acuerdo de colaboración firmado en diciembre de 2022. ASML, por su parte, suministra las máquinas de fotolitografía de ultravioleta extremo TWINSCAN NXE:3800E necesarias para fabricar chips de 2 nm.
El reto es convencer al mercado
Según Reuters, el mayor reto de Rapidus es demostrar que su tecnología es estable, que ofrece el rendimiento por oblea adecuado y que puede competir en términos comerciales.
Atsuyoshi Koike sostiene, además, que la demanda de chips avanzados es lo bastante alta como para sostener otro fabricante de vanguardia. La apuesta de Rapidus pasa por atraer a clientes de TSMC que busquen diversificar su cadena de suministro y reducir su dependencia de la taiwanesa, sobre todo entre quienes no estén conformes con los precios y la disponibilidad de sus nodos más avanzados.
La directiva de la empresa también prevé una línea de producción automatizada con robots e inteligencia artificial para fabricar chips de 2 nm para aplicaciones de IA, con la mira puesta después en circuitos integrados de 1,4 nm.
La tesis de la compañía es clara: si logra convertir el avance tecnológico en contratos reales, podrá sostener su actividad industrial y abrirse un espacio frente a fabricantes con décadas de experiencia.



