La pregunta llegó desde la situación de un pensionado: ¿cuándo una mayor producción petrolera empieza a cambiar la vida de quienes siguen con ingresos insuficientes? Asdrúbal Oliveros situó las mejoras más notorias hacia finales de 2027. Su pronóstico contempla una economía en expansión, aunque con obstáculos para que esa actividad se traduzca en poder adquisitivo.
El economista presentó esa lectura durante una conversación en Caracas con José Miguel Farías y Jesús Armando Leonett, publicada el 18 de octubre por Tertulia y Dinero. El intercambio abordó petróleo, financiamiento, salarios, criptomonedas y electricidad, con una tensión que atravesó casi todos los temas: las oportunidades de negocio pueden aumentar antes de que mejoren las condiciones de los hogares.
Más producción, con empresas que necesitan capital
Oliveros considera que la apertura petrolera puede impulsar la actividad de otros sectores. En la charla describió una producción superior a 1,2 millones de barriles diarios y proyectó un cierre de 2026 cercano a 1,3 millones. Para finales de 2027, mencionó una estimación de Summa de 1,7 millones de barriles diarios.
Son cifras y previsiones expuestas por el economista. Su argumento es que una mayor actividad petrolera generaría demanda de transporte, mantenimiento, equipos y servicios, pero las empresas venezolanas necesitan recursos para responder a esos pedidos.
Leonett puso el acento en la infraestructura y en la renovación de equipos. Señaló oportunidades que van desde la alimentación y la logística hasta la rehabilitación y los servicios a pozos. También advirtió que el costo del financiamiento puede impedir que las contratistas pequeñas aprovechen esa demanda.
En esa discusión apareció un riesgo para los proveedores locales: si no tienen capacidad para atender a las operadoras, estas podrían contratar servicios fuera del país. El crecimiento del sector, por tanto, no garantiza por sí solo una mayor participación de las pymes venezolanas.
Las proyecciones de Summa para 2026 y 2027
Oliveros presentó un escenario de Summa que combina expansión económica y una inflación todavía elevada:
- Crecimiento económico: 6,8 % para 2026 y 13,8 % para 2027.
- Inflación: alrededor de 300 % al cierre de 2026 y por debajo de 100 % en 2027.
- Cartera de crédito: unos 6.000 millones de dólares al cierre de 2026 y más de 10.000 millones en 2027.
Estas estimaciones son pronósticos de la consultora, no resultados consumados. La fecha de publicación del episodio tampoco permite fechar todos los datos de la exposición: durante el diálogo se habla del último trimestre de 2026 como un período próximo.
La distinción central de Oliveros es que el crédito puede crecer y seguir siendo insuficiente. En su escenario, las necesidades de capital de las empresas aumentan más rápido que la capacidad del sistema bancario para financiarlas.
El freno crediticio y la presión cambiaria
El economista interpretó las restricciones crediticias discutidas en el episodio como una respuesta del Banco Central de Venezuela a la presión que puede producir el gasto público sobre el mercado cambiario.
Según su análisis, encarecer el crédito y endurecer el cumplimiento del encaje permiten contener parte de esa presión, aunque trasladan un costo a las empresas. La estabilidad monetaria duradera, sostuvo, requiere resolver el desequilibrio fiscal.
Para los negocios, esa combinación supone prepararse para una eventual expansión con financiamiento limitado. Oliveros también anticipó la llegada de competidores con capital y marcas fuertes si el consumo se recupera. Su advertencia es que haber sobrevivido a la crisis no asegura poder competir en un mercado con nuevos participantes.
Salarios: el plazo que plantea Oliveros
Al responder cuándo habría cambios perceptibles en los ingresos, Oliveros apuntó a finales de 2027. Vinculó esa expectativa con la expansión de la actividad y con cambios laborales que considera necesarios para dinamizar el empleo.
En particular, cuestionó los esquemas de remuneración que concentran buena parte del pago en bonos y dejan un salario base reducido para calcular prestaciones. También anticipó modificaciones de la normativa laboral: se trata de su expectativa sobre el proceso, no de una reforma aprobada presentada en la conversación.
El horizonte expuesto no equivale a una garantía de recuperación para todos los trabajadores o pensionados. Describe el momento en que el economista espera mejoras más notorias en ingresos y consumo dentro de su escenario.
Electricidad y confianza: dos límites de la recuperación
La electricidad ocupó una de las preguntas finales. Oliveros sostuvo que la expansión petrolera añade demanda a un sistema que ya enfrenta restricciones y previó una recuperación lenta de la capacidad disponible.
Los participantes discutieron la generación propia a gas en los campos petroleros como una vía para reducir la carga sobre la red nacional. También señalaron que adquirir equipos y turbinas exige plazos que dificultan una solución inmediata. Las mejoras que esperan dependen de inversiones y ejecución; no constituyen un calendario de normalización del servicio.
En el bloque sobre criptomonedas, Oliveros defendió su permanencia como instrumento de pagos y operaciones cambiarias, y propuso una mayor integración con la banca. La discusión también subrayó la necesidad de confianza, transparencia y auditorías en las plataformas que reciben fondos de los usuarios.
El propio Oliveros reconoció condiciones que pueden alterar sus previsiones. Un cambio en la relación con Estados Unidos modificaría la trayectoria que plantea, mientras que reformas institucionales insuficientes limitarían el potencial del país. Su escenario de mejora depende, así, de mucho más que aumentar los barriles: requiere financiamiento, infraestructura y condiciones para que empresas y trabajadores participen de esa expansión.




