En 2015, Nikolay Storonsky, de 41 años, nacido en Dolgoprudny, Rusia, y nacionalizado británico, usó los 500.000 dólares que había ganado como operador de derivados en Lehman Brothers y Credit Suisse para poner en marcha una empresa emergente con la que buscaba disputar terreno a los gigantes de las finanzas globales.
El exnadador de competición presentó entonces su proyecto con una idea directa: “Queremos sustituir a los bancos, así de simple”, afirmó en un video promocional difundido en ese momento.
Con esa apuesta inicial, Storonsky dio forma a una iniciativa que en una década llegó a estar valorada en 200.000 millones.