Economía

La economía española resiste las tensiones externas, pero no mejora la percepción social

La actividad mantiene el pulso pese al entorno internacional, mientras sigue abierta la brecha entre los buenos datos y cómo los percibe la ciudadanía.

La economía española resiste las tensiones externas, pero no mejora la percepción social

La economía española atraviesa un momento de crecimiento que, en términos agregados, sigue mostrando fortaleza frente a las amenazas del entorno internacional. Sin embargo, esa mejora no termina de trasladarse a la percepción social, una distancia que se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza del ciclo expansivo actual.

Una primavera marcada por tensiones externas

Todo apunta a que el PIB ha ganado aire durante una primavera condicionada por varios factores de presión: el conflicto en Oriente Próximo, el impacto en los precios de las materias primas y el avance del proteccionismo comercial. Aun así, la actividad ha seguido mostrando capacidad para resistir y no perder tracción en un contexto de incertidumbre global.

Ese comportamiento sugiere que la economía mantiene un margen de recuperación más sólido de lo que podría esperarse por el clima internacional. La lectura, en todo caso, no es homogénea, porque la fortaleza estadística del crecimiento no se traduce de forma automática en una mejora equivalente de la sensación de bienestar entre la población.

El empleo como termómetro del ciclo

En el mercado laboral, el proceso de regularización de inmigrantes ya empieza a reflejarse en los datos de afiliación a la Seguridad Social. En junio, el número de afiliados aumentó en 79.000, casi el doble de lo habitual para ese mes, según las cifras desestacionalizadas de Funcas, una fundación dedicada al análisis económico y social.

De ese incremento, 70.000 afiliaciones corresponden a trabajadores extranjeros, lo que apunta a un papel decisivo de la incorporación de inmigrantes en la evolución reciente del empleo. Los 9.000 afiliados restantes, vinculados a trabajadores nacionales, muestran una tendencia de desaceleración que contrasta con el impulso aportado por la mano de obra extranjera.

Además, las altas asociadas a la regularización suman 159.000 con datos oficiales disponibles hasta finales de junio. Ese avance ayuda a explicar parte del dinamismo de la afiliación en un mes habitualmente menos intenso, al tiempo que refuerza la idea de que el empleo sigue siendo uno de los principales soportes del crecimiento económico.

Con todo, la brecha entre la evolución de los indicadores y la percepción ciudadana continúa abierta. La economía avanza, pero el reto sigue siendo que ese vigor se note con más claridad en el poder adquisitivo y en la experiencia cotidiana de los hogares.

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