Rocío Guijarro, gerente general de Cedice Libertad, sostuvo que los jóvenes de entre 25 y 27 años han crecido en Venezuela sin acceso directo a tarjetas de crédito bancarias para financiar estudios o compras de mayor tamaño.

La observación fue planteada en Radio Fe y Alegría Noticias como una señal de la prolongación de las distorsiones del sistema económico, en un país donde el crédito bancario tradicional se ha reducido y han ganado espacio otras formas de financiamiento al consumo.

El crédito se achica y cambian las formas de pago

Guijarro atribuyó ese retroceso a la contracción del encaje legal y a los altos niveles de inflación. En ese escenario, dijo, se han multiplicado opciones como aplicaciones móviles de pago en cuotas y esquemas comunitarios de ahorro.

La economista indicó que el deterioro del poder adquisitivo ha cambiado la conducta de los consumidores. Según su planteamiento, en un entorno inflacionario la gente tiende a gastar de inmediato para evitar que el dinero pierda valor con rapidez.

El ahorro pierde terreno y el presupuesto se vuelve más difícil

La representante de Cedice Libertad afirmó que calcular un presupuesto se ha vuelto complejo por el aumento constante de los precios y por la emisión de dinero inorgánico. Añadió que, en esas condiciones, el ahorro tradicional quedó fuera del horizonte de muchas familias.

Sobre las aplicaciones de pago fraccionado, Guijarro consideró que pueden ayudar a resolver necesidades inmediatas de compra, pero insistió en que las familias necesitan una cultura de planificación financiera más rigurosa, con registro de ingresos, egresos y gastos diarios.

Como salida de fondo, sostuvo que hace falta una política monetaria que frene la inflación, menor intervención estatal en la emisión monetaria y un marco jurídico de libre mercado que permita recuperar el crédito formal y la inversión privada.