Un análisis publicado por la Universidad de Harvard concluye que una reestructuración exitosa de la deuda venezolana podría abrir espacio fiscal y devolver al país el acceso a los mercados de capitales, aunque no bastaría para impulsar el crecimiento económico de forma automática.

El estudio, firmado por Steven T. Kargman, de Kargman Associates, fue difundido por la Mesa Redonda sobre Quiebras de la Facultad de Derecho de Harvard y plantea una hoja de ruta técnica frente a los escenarios de reestructuración que enfrenta Venezuela.

El documento completo puede revisarse en el análisis de Steven T. Kargman.

La deuda y la crisis siguen marcando el margen de maniobra

Según el texto, en los últimos meses ha crecido el optimismo en los mercados financieros sobre Venezuela, impulsado por la expectativa de que recientes eventos políticos abran el camino para negociaciones de reestructuración largamente postergadas.

Ese cambio de percepción ha elevado los bonos soberanos y de PDVSA, pero el análisis advierte que existe una profunda desconexión entre ese entusiasmo y los desafíos estructurales que persisten en el país.

El documento subraya que Venezuela lidia con una economía colapsada y una deuda soberana que se estima en al menos 150.000 millones de dólares y, posiblemente, hasta 240.000 millones, según informes recientes.

A ese cuadro se suman una severa crisis humanitaria y un sistema político que busca recuperar su legitimidad institucional.

Canjes de deuda y reformas para sostener la salida

El estudio señala que las herramientas tradicionales de reestructuración, como reducciones de capital, extensiones de plazos, recortes de cupones y periodos de gracia, serán necesarias, pero insuficientes por sí solas.

Por eso propone instrumentos más innovadores, entre ellos canjes de deuda por acciones modernizados, canjes por derechos de desarrollo vinculados al petróleo, al gas y a minerales, y canjes de deuda por naturaleza y clima.

El texto añade que estas alternativas requerirían una estricta valoración independiente para evitar que los activos estatales se transfieran a precios inferiores a su valor real.

En paralelo, el análisis considera vital llevar a cabo reformas estructurales, incluida la racionalización de las empresas de propiedad estatal y la reparación urgente de la infraestructura crítica, entre ella la red eléctrica, el sistema de aguas, las carreteras y las redes de telecomunicaciones.

La conclusión es que la recuperación de Venezuela dependerá de avanzar al mismo tiempo en la reestructuración de la deuda, la reconstrucción económica, la estabilización humanitaria y la renovación política.