El escenario más probable para Venezuela en el corto plazo es una normalización económica acelerada, pero sin democratización política, según prospectivas…
El escenario más probable para Venezuela en el corto plazo es una normalización económica acelerada, pero sin democratización política, según prospectivas presentadas en un foro del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Cinco escenarios para el país
El director del CEPyG, Ángel Oropeza, expuso cinco rutas posibles derivadas de los análisis de prospectiva política elaborados por ese centro de pensamiento. Entre ellas mencionó la radicalización autoritaria, la transición forzada, una salida de fuerza, la fragmentación sistémica y la normalización autoritaria sin democratización política.
Este último escenario —caracterizado por apertura económica controlada, estabilidad sin democracia y una simulación de normalidad— sería el más probable para Venezuela en la coyuntura actual, de acuerdo con Oropeza, dada la combinación de variables en juego.
Oropeza advirtió que se trata de un escenario frágil e inconveniente no solo para los venezolanos, sino también para la administración estadounidense. Además, recordó que, según la literatura sobre transiciones, cuando el cambio es conducido por los mismos sectores vinculados con el gobierno autoritario que se busca superar, aumenta el riesgo de reversión y fracaso.
Percepción negativa y demanda de cambio
En el mismo foro se presentaron resultados de una encuesta de Delphos realizada en junio. El estudio indica que 61,8% de la población tiene una percepción negativa del país, mientras que 58,9% se mostró esperanzado. Aun así, 87,6% considera muy necesario un cambio político y 74,1% opina que debe producirse mediante elecciones.
Féliz Seijas, director de Delphos, señaló que el mapa político ha cambiado. Según la medición, el chavismo representa 16,3% de la población: 7% se mantiene alineado con el gobierno y 9,3% se identifica como chavista descontento.
La oposición concentra 43% de la población, con 29,1% que apoya a María Corina Machado, 3,3% que respalda otro liderazgo y 10,6% que no se inclina por ninguna figura.
La encuesta también muestra que 66,8% evalúa como negativa la gestión de la presidenta interina, mientras que 23,5% la considera positiva. Para 55,6% el actual gobierno es igual al de Maduro, y 35,2% lo percibe distinto.
En cuanto a la necesidad de un cambio de gobierno, el porcentaje que lo considera muy necesario subió de 77,1% en noviembre de 2025 a 87,6% en junio de 2026. Además, 74,1% cree que ese cambio debe darse por la vía electoral, frente a 38,1% que pensaba así en noviembre.
Cuando se preguntó qué resulta más prioritario, economía o elecciones, 55,7% se inclinó por la economía.
Proyecciones económicas para 2026
El economista Asdrúbal Oliveros proyectó un crecimiento de 8,5% para la economía al cierre de 2026 y una inflación de 235% para este año. También estimó un aumento de 25% en el producto interno bruto (PIB) petrolero para el cierre del próximo año.
Oliveros explicó que la recuperación se dará por etapas y que, por ahora, la población todavía no percibe una mejora porque la dinámica petrolera apenas comienza a arrancar. Añadió que la expansión de la actividad petrolera y minera será clave como generadora de divisas y modificará la dinámica del país.
En ese contexto, señaló que Venezuela entra en una trayectoria en la que puede esperarse mayor crecimiento y una relación más estrecha con Estados Unidos, bajo una política de tutelaje.
Mayor control de Estados Unidos
Oropeza sostuvo que Estados Unidos avanza en una estrategia de control que va más allá de lo financiero y que ahora se extiende hacia una tutela territorial y de seguridad interna. Según su planteamiento, Washington vería a la presidenta interina Delcy Rodríguez como una figura más predecible que la líder opositora María Corina Machado.
Para Oropeza, el enfoque estadounidense privilegia la previsibilidad por encima de las diferencias ideológicas. En paralelo, afirmó que el objetivo principal del Gobierno venezolano es sostenerse en el tiempo y administrar la variable tiempo a su favor, mientras se consolida una autocracia operativa que atienda intereses económicos internos y externos, pero sin alternabilidad democrática en el corto y mediano plazo.
También indicó que el Gobierno venezolano habría aceptado el esquema impuesto por Washington solo en sus dos primeras fases, estabilización y recuperación, pero no en la tercera, que para el gobierno interino no sería una transición política sino la permanencia o continuidad sin alternancia democrática.
Según su análisis, el intento de normalización económica no se está traduciendo en legitimidad política.
Perdón político y rol de la sociedad civil
Seijas explicó que, en consultas sobre tolerancia ante una eventual transición, 28,2% manifestó alta aceptación a favor de un posible perdón político a cambio de una transición pacífica; 20% expresó aceptación media y 46,8% baja.
Además, mantener figuras clave del gobierno en el poder para evitar vacíos solo sería viable para 22% de los consultados. También se registró un rechazo de 48,5% a una alianza con el oficialismo para lograr una transición estable, mientras que 45% espera castigo para todos los responsables de violaciones de derechos humanos.
El rector de la UCAB, Arturo Peraza, cerró el encuentro al subrayar que los procesos de transición no dependen solo de gobiernos y dirigentes políticos, sino también de la sociedad civil. Afirmó que cada transición es particular y que la tarea es construir una transición venezolana que mantenga como horizonte la libertad para todos los venezolanos.