Avances y desafíos técnicos

El euro digital, una forma electrónica de dinero de banco central, está diseñado para complementar el efectivo y los servicios bancarios existentes, no para sustituirlos. Los usuarios podrán mantenerlo en un monedero específico, con un límite de tenencia que aún no ha sido fijado. El sistema permitirá pagos en línea y fuera de línea, y aspira a ofrecer un alto nivel de privacidad, de modo que el BCE no pueda identificar directamente a los usuarios a partir de sus datos de pago.

Modelo de compensación y futuro del euro digital

Según tres fuentes involucradas en las conversaciones, la cuestión más compleja será acordar el “modelo de compensación”, es decir, qué entidades financieras deberán recibir pagos por prestar servicios vinculados al euro digital, cuánto deberían percibir y bajo qué mecanismo. Este debate es crucial porque determinará el equilibrio entre el BCE, los bancos y los proveedores tecnológicos dentro de la futura arquitectura de pagos.

Otro tema sensible es la distribución de las comisiones a lo largo de la cadena de pagos. La expectativa es que los comercios paguen tarifas más bajas que las actuales operaciones con tarjeta, lo que podría modificar la estructura de costos del sector minorista y presionar a los intermediarios tradicionales.

Las negociaciones más intensas se prevén para el otoño, con la meta de alcanzar un acuerdo político antes de fin de año. Si el calendario se cumple, el euro digital estaría disponible para pagos minoristas a partir de 2029, tras un programa piloto que debería comenzar en 2027.

  1. Inicio del programa piloto del euro digital.
  2. Disponibilidad del euro digital para pagos minoristas.