Una jubilada de 66 años, con discapacidad motora por artritis y discapacidad visual severa derivada de glaucoma, tuvo que trasladarse en silla de ruedas hasta una agencia del Banco Digital de los Trabajadores (BDT) para intentar actualizar sus datos y acceder a su cuenta de jubilación del Ministerio de Educación. En la sede bancaria, sin embargo, se encontró con una serie de requisitos documentales y con obstáculos técnicos que impiden completar el trámite.
Recaudos exigidos en la agencia
Al momento de ser atendida, la sucursal solicitó una serie de documentos para permitir el acceso a los servicios bancarios. Entre ellos figuraban dos fotocopias de la cédula de identidad, con la validación de que la titular no puede firmar por su condición de discapacidad, una copia del Registro de Información Fiscal (RIF) y una constancia de la resolución de jubilación emitida desde la página web del Ministerio de Educación.
Pese a que la persona acudió físicamente a la oficina para certificar que era quien realizaba la solicitud, el personal indicó que esos recaudos eran parte de las directrices de la entidad. La exigencia resultó especialmente compleja por tratarse de una adulta mayor con limitaciones de movilidad y de visión.
Fallas en el acceso a la constancia de jubilación
El principal obstáculo no se limita a la documentación pedida por el banco. También existe una dificultad técnica para obtener la constancia de jubilación, debido a fallas en el portal web del Ministerio de Educación. Además, no estarían llegando a los correos electrónicos asociados las claves necesarias para ingresar al sistema y emitir ese documento.
