La inversión en defensa genera un impulso económico limitado y de corta duración, según un estudio de investigadores del Banco de España que compara ese gasto con otros proyectos públicos.
El impacto tarda en llegar
Los autores señalan que el efecto sobre la inversión pública prácticamente no aparece durante el primer año, aumenta de forma lenta en el segundo y alcanza su máximo cuatro años después del choque. En ese cuarto año, el multiplicador fiscal supera levemente el uno; en el quinto llega a 1,3 y después cae hasta desaparecer.

El estudio indica además que, durante los dos años y medio iniciales, el impacto del gasto adjudicado en los contratos es similar a cero. También concluye que los contratos asignados a empresas en el extranjero generan un efecto macroeconómico insignificante.
Más lento que otras inversiones
Los investigadores sostienen que los proyectos de inversión pública de mayor envergadura pueden producir efectos más persistentes que los observados en defensa. Aun así, recuerdan que sus estimaciones solo recogen efectos directos del gasto.
En contraste, BBVA Research estimó en 2025 un multiplicador fiscal de 1,5 en los dos primeros años y de hasta 2 cuando se considera solo la inversión sin salarios. Por su parte, la patronal del sector, TEDAE, encargó a PwC un estudio que publicó un multiplicador medio de 2,3 para 2025.




