La publicación de que el Gobierno venezolano evalúa reconocer una deuda acumulada de 240.000 millones de dólares abrió un nuevo frente de debate entre economistas, que consideran que ese monto eleva de forma considerable la complejidad de cualquier plan de reestructuración. La cifra, divulgada por Financial Times, supera por mucho las estimaciones que hasta ahora manejaban analistas y acreedores, ubicadas entre 150.000 y 200.000 millones de dólares.
Un pasivo de escala mayor
Asdrúbal Oliveros sostuvo que la discusión ya no gira solo alrededor del momento en que pueda ejecutarse la reestructuración, sino sobre el tamaño real del endeudamiento del país. A su juicio, la diferencia entre los cálculos previos y los 240.000 millones de dólares cambia por completo la escala del problema y obliga a revisar las bases sobre las que se construye cualquier negociación con los acreedores. En ese contexto, la cifra divulgada por el diario británico modifica la referencia con la que se venía evaluando la deuda venezolana.
Leonardo Vera coincidió en que, de confirmarse ese monto, el peso del pasivo sería desproporcionado frente a la economía del país. Señaló que equivaldría a 2,4 veces el producto interno bruto venezolano y hasta ocho veces los ingresos petroleros estimados para este año. También calculó que la carga representaría unos 8.500 dólares por habitante, lo que, en su criterio, deja en evidencia la presión que un compromiso de esa magnitud impondría sobre la capacidad de pago nacional.
Preguntas sobre el origen del aumento
Francisco Rodríguez puso el foco en la evolución del endeudamiento y recordó que, de acuerdo con cifras del Banco Central de Venezuela, la deuda externa total del país se ubicaba en 129.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2019. A partir de allí, planteó una interrogante central: cómo pudo acumularse cerca de 100.000 millones de dólares adicionales en apenas siete años. Para Rodríguez, cualquier intento de reestructuración debe partir de un diagnóstico verificable y de una explicación clara sobre la composición y el origen del pasivo, más aún si el monto oficial se eleva hasta los 240.000 millones.
