La llamada economía plateada gana espacio como un modelo que busca reconocer a las personas mayores como actores económicos activos, con capacidad de consumo, producción y participación social, y no como una carga para la sociedad. Así lo explicó Absalón Davis, presidente de Asomayor, al referirse a un enfoque que toma fuerza en distintos países y que en Venezuela comienza a consolidarse en algunos espacios institucionales.
Una etapa de plenitud y participación
Davis vinculó este planteamiento con la idea de la “nueva longevidad”, una visión que presenta la adultez mayor como una etapa en la que todavía es posible cumplir metas, sostener aspiraciones y seguir aportando al desarrollo colectivo. Bajo esa lógica, la vejez deja de verse únicamente desde la dependencia y pasa a entenderse también como una fase con potencial productivo y económico.
El dirigente afirmó que este modelo se centra en aprovechar las capacidades reales de los adultos mayores para evitar que sean percibidos como una carga social. En su criterio, la economía plateada promueve una lectura distinta del retiro laboral, al reconocer que después de la jubilación muchas personas continúan teniendo un papel activo en el mercado y en la vida comunitaria.
Aplicaciones y sectores vinculados
De acuerdo con Davis, este enfoque abarca estrategias relacionadas con la producción, el consumo y la participación de este grupo poblacional en distintos sectores. También mencionó segmentos como el turismo plateado y programas de capacitación dirigidos a trabajadores del comercio, la industria y los servicios, con el objetivo de responder a las necesidades de este mercado. A su juicio, el adulto mayor representa una parte importante del consumo global y debe ser considerado como un consumidor con poder de decisión.
