Un bolívar que ingresa al bolsillo de un consumidor en Caracas tiene una esperanza de vida máxima de 48 horas. Así lo advierte el más reciente informe titulado Tendencias del consumidor venezolano 2026, elaborado por la encuestadora Datanalisis tras aplicar una encuesta a más de 8 mil consumidores en todo el territorio nacional.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 958,17 Bs y la tasa oficial del BCV en 849,56 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

El fin de la reserva de valor

Durante la presentación del estudio realizada en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), el presidente de la encuestadora, Luis Vicente León, explicó que la moneda nacional se ha consolidado exclusivamente como un instrumento de transacción rápida. Según indicó, la permanencia de bolívares en efectivo o cuentas se reduce drásticamente debido a la necesidad de adquirir divisas para proteger el patrimonio familiar.

“El bolívar es la moneda de compra, pero no es la moneda de reserva. Es la moneda de compra porque te sale más barato comprar en bolívares por la brecha cambiaria, pero incluso cuando tienes bolívares que no te gastas, te volteas a comprar dólares para proteger patrimonialmente a tu familia”, precisó el directivo.

Presupuesto enfocado en la subsistencia

La estructura de gastos de los hogares refleja una economía volcada por completo en la subsistencia básica. La alimentación encabeza la lista al absorber el 41% de los recursos disponibles, seguida por la vivienda, que representa el 9,5% de los ingresos destinados a alquileres, limpieza y mantenimiento.

Un dato revelado por el informe apunta al comportamiento en áreas como la salud y el cuidado personal, ubicadas en el tercer y cuarto lugar de prioridades financieras. En este contexto, León señaló que los ciudadanos están más dispuestos a cambiar de marca en productos alimenticios para conseguir mejores precios antes que sacrificar el cuidado personal.

Pese a la contracción del poder adquisitivo en comparación con décadas pasadas, el estudio resalta un comportamiento resiliente: el consumidor mantiene un perfil dinámico y gasta de forma agresiva según sus percepciones inmediatas de satisfacción personal.