La expansión del coche eléctrico chino está reordenando la industria automotriz y dejando a varios fabricantes europeos bajo presión. En ese escenario, Chery, una de las mayores compañías de autos de China, dio un paso simbólico y estratégico: en 2024 se convirtió en la primera firma del gigante asiático en instalar una fábrica en España con el objetivo de acceder al mercado europeo.
De Europa a China y de vuelta
El recorrido de Chery resume cómo ha cambiado la relación entre la industria automotriz china y la europea. La empresa nació a finales de los años noventa, con apoyo de un gobierno local, y para arrancar su producción utilizó una línea comprada a Ford en el Reino Unido. Además, incorporó personal procedente de FAW, uno de los grandes grupos estatales del automóvil en China, y colocó al frente a un político local que más tarde ascendería dentro del Partido Comunista.
Su primer diseño también estuvo marcado por referencias europeas. Para ese modelo inicial, la compañía tomó como inspiración el Seat Toledo, un vehículo español convertido en referencia para aquella etapa de despegue. Con esos recursos, la marca fue construyendo su lugar dentro del mercado chino hasta escalar posiciones en un sector especialmente competitivo.
Una posición ya consolidada en China
Hoy, Chery figura como la segunda empresa con mayor cuota de mercado en China, solo por detrás de BYD, otra firma china que también lidera la transición hacia la electrificación. Además, ocupa el sexto puesto en producción de eléctricos, una posición que refleja el peso que ha ganado en una industria donde la velocidad de innovación y la capacidad de fabricación son decisivas.