La industria manufacturera venezolana mantiene su rumbo de crecimiento, pero bajo condiciones operativas cada vez más complejas. Durante el segundo trimestre de 2026, las empresas reportaron un promedio de 214 horas sin suministro eléctrico de las 488 horas laborables del período, según reveló el más reciente informe de Conindustria. Esta situación comprometió de manera directa el tiempo destinado a la producción nacional.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 945,12 Bs y la tasa oficial del BCV en 777,42 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

Las horas afectadas equivalen al 44% del período laboral del trimestre, lo que representa un incremento del 68% en comparación con el primer trimestre del año. Además, las industrias debieron enfrentar un promedio de 57 cortes no programados por empresa —cerca de cinco interrupciones semanales—, un factor que dificulta la planificación de procesos continuos y eleva el riesgo de daños en materias primas y maquinaria.

A pesar de estas dificultades, la manufactura privada acumuló un crecimiento del 8,1% durante el primer semestre de 2026. Sin embargo, las cifras muestran una pérdida de dinamismo: la producción pasó de avanzar un 9,9% en el primer trimestre a un 6,5% entre abril y junio, evidenciando el impacto de un servicio eléctrico inestable.

El estado Zulia sufre el mayor impacto eléctrico

La intensidad de los racionamientos mostró marcadas diferencias geográficas. El estado Zulia fue la entidad más golpeada al registrar 333 horas sin electricidad durante el trimestre. Le siguieron la región de Los Andes con 295 horas y la zona centrooccidental con 263 horas, mientras que en la Gran Caracas se contabilizaron 82 horas de interrupción.

Región Horas sin electricidad (T2 2026)
El estado Zulia 333 horas
Los Andes 295 horas
Centrooccidental 263 horas
Gran Caracas 82 horas

Esta desigualdad territorial ha forzado a las empresas a implementar estrategias de contingencia costosas. Algunas compañías destinan entre 2.500 y 3.000 dólares mensuales a la compra de diésel para mantener operativas sus plantas de autogeneración. Otras fábricas han optado por reorganizar sus horarios, trasladando los turnos de producción hacia la noche para evadir las horas de mayor consumo y reducir la probabilidad de cortes.

Brecha operativa entre grandes y pequeñas empresas

El impacto de la crisis eléctrica no es uniforme. Mientras las grandes industrias lograron sostener el crecimiento, la pequeña industria sufrió una contracción del 5,4% en el período analizado. Esta brecha responde a la menor capacidad financiera de las pequeñas empresas para adquirir, instalar y mantener sistemas de autogeneración o costear el combustible de forma prolongada.

Por otra parte, la utilización de la capacidad instalada general del sector se ubicó en 51,7% durante el segundo trimestre, superando el 48,4% del trimestre previo y el 46,1% registrado en el mismo lapso de 2025. Asimismo, la remuneración promedio en el sector manufacturero privado alcanzó los 541 dólares, lo que representa un incremento interanual del 16%.

Además de las fallas eléctricas, el sector manufacturero enfrenta otros obstáculos estructurales, entre los que destacan la carga de tributos fiscales y parafiscales, la inflación, la devaluación cambiaria, las trabas para acceder a divisas y la escasez de financiamiento bancario. Conindustria también apunta a la existencia de 206 leyes que restringen el desarrollo de la actividad industrial.

Para revertir esta tendencia, el gremio propone la simplificación del marco regulatorio a través de una «Ley Puente», la reducción de la presión tributaria y la reactivación del crédito, permitiendo que los recursos se orienten a la productividad y modernización en lugar de a la mitigación de las deficiencias de los servicios públicos.