Economía

Analistas ven una economía argentina de dos velocidades para la segunda mitad de 2026

La actividad sigue sostenida por energía, minería y agro, pero la industria y el comercio aún no repuntan. Los analistas dudan de una aceleración firme en los próximos meses.

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La economía argentina encara los próximos meses con una recuperación que todavía luce desigual: algunos sectores continúan empujando la actividad, mientras otros siguen sin mostrar una mejora consistente. Energía, minería, agro y servicios financieros aparecen como los principales motores, pero la industria, el comercio y parte de las actividades ligadas al mercado interno permanecen rezagados.

LCG advirtió que el crecimiento mantiene una dinámica irregular, con avances y retrocesos, y que la mejora general sigue siendo apenas moderada. La consultora describió un escenario de fuerte heterogeneidad, en el que conviven sectores con desempeño favorable, como petróleo, minería, agro e intermediación financiera, con otros que todavía no logran recomponer su nivel de actividad, entre ellos industria y comercio.

Un mercado interno todavía débil

La brecha entre los sectores más dinámicos y el resto de la economía también limita, por ahora, el derrame hacia el consumo y la producción orientada al mercado interno. LCG sostuvo que ese efecto será acotado en el corto plazo, sobre todo porque la macroeconomía más estable descansa en un tipo de cambio firme, aunque ubicado en un nivel que presiona los márgenes de varias actividades intensivas en mano de obra.

En ese marco, la demanda interna sigue mostrando señales de fragilidad. El consumo aún cae cerca de 3% y la inversión se mantiene alrededor de 12% por debajo de los niveles previos, de acuerdo con el análisis. La consultora agregó que ni una eventual expansión del crédito por la baja de tasas ni la recuperación paulatina del poder adquisitivo, favorecida por la desaceleración de la inflación, bastarían por sí solas para revertir esa situación.

Señales de recuperación, pero sin impulso claro

Con ese panorama, LCG conserva una postura prudente y no observa motores suficientes para acelerar con fuerza la actividad en los próximos meses. Su estimación apunta a una expansión inferior al 3% anual promedio, en un contexto en el que el crecimiento sigue dependiendo de sectores puntuales y no de una mejora generalizada.

Otros economistas, sin embargo, ven elementos que podrían consolidar la recuperación de manera gradual. Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, afirmó que existen señales positivas para pensar en esa consolidación. Entre ellas mencionó la moderación de la inflación después del pico de marzo, lo que abriría espacio para una baja más decidida de las tasas de interés y una mejora del crédito.

También señaló que la energía y la minería continúan mostrando dinamismo, con un RIGI prometedor y la expectativa de que la construcción y la industria comiencen a beneficiarse. Aun así, el diagnóstico general sigue siendo el de una economía que avanza, pero sin una base homogénea que permita anticipar una aceleración sostenida.

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