El economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, afirmó en una publicación en X que el mercado cambiario venezolano sigue operando con tres…
El economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, afirmó en una publicación en X que el mercado cambiario venezolano sigue operando con tres referencias de cotización y que la brecha entre el dólar formal y el paralelo continúa siendo el principal factor de distorsión en la formación de precios y costos.
Tres referencias cambiarias y una brecha persistente
León señaló que el dólar oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) se ubica en Bs. 617,63, mientras que la tasa de intervención bancaria cotiza en Bs. 615. En paralelo, el dólar informal se mueve en un rango de entre Bs. 772 y Bs. 797.
De acuerdo con su análisis, la diferencia entre el tipo de cambio formal y el paralelo se mantiene entre 26 % y 30 %, un desajuste que sigue condicionando las decisiones de comerciantes, empresarios y consumidores en el país.
Por qué el paralelo sigue marcando el ritmo
El economista explicó que, aunque ha aumentado el flujo de divisas en el sistema formal, el mercado libre continúa influyendo sobre inventarios y anaqueles por varias razones. Entre ellas, mencionó que buena parte de los actores económicos no tiene acceso real a las divisas que se asignan o subastan a las tasas oficiales.
También indicó que quienes sí logran obtener dólares formales terminan fijando precios con base en el marcador paralelo, ante el riesgo de no poder reponer mercancía al costo real del mercado libre.
A ello sumó el incentivo del arbitraje: comprar a una tasa más baja en el canal oficial para revender más caro en el mercado paralelo. Ese comportamiento, sostuvo, mantiene sobredimensionada la demanda de divisas en el mercado formal.
Además, advirtió que muchas empresas no cuentan con cuentas especiales aptas para recibir los dólares de intervención, lo que las obliga a seguir dependiendo del circuito informal.
Inflación y escenarios para el segundo semestre
León destacó como dato positivo que la inflación mensual de mayo cerró en 6,3 %, la cifra más baja en 19 meses, impulsada por una mayor oferta de divisas. Sin embargo, subrayó que ese nivel sigue siendo elevado en cualquier comparación internacional.
De cara al cierre de 2026, planteó dos escenarios para la economía venezolana, ambos sujetos a la velocidad con la que se ajuste la tasa de intervención en las próximas semanas.
En el primer escenario, si el ajuste se acelera y el BCV acompaña el movimiento, la brecha podría comprimirse desde abajo. Si además aumenta la oferta de divisas y se ejerce presión sobre el paralelo, el diferencial podría bajar a niveles de entre 10 % y 12 % al final del año.
En el segundo escenario, si la tasa de intervención queda rezagada y el dólar oficial mantiene su ritmo lento, el arbitraje seguiría vigente. En ese caso, la brecha se ubicaría entre 25 % y 28 %, con un sistema de precios todavía anclado al mercado informal.
León resumió que la inercia cambiaria no resulta neutral para la economía, sino que tiene costos directos para quienes operan a diario en el país.