La brecha cambiaria en Venezuela se redujo a 13% en los primeros días de julio de 2026, con el dólar oficial del Banco Central en 652,97 bolívares y el USDT en un promedio de 740 bolívares.

Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 758,41 Bs y la tasa oficial del BCV en 667,05 Bs, según Precio Dólar Paralelo.

El dólar oficial y el USDT se acercan

El estrechamiento abrió expectativas de alivio en el mercado, pero el movimiento ocurre en un escenario todavía marcado por tensiones cambiarias. La diferencia entre ambas referencias resume el pulso de la oferta y la demanda de divisas en el país.

En paralelo, el Banco Central abandonó la fijación mensual de la tasa y pasó a una intervención diaria basada en el promedio ponderado de las operaciones registradas en las mesas de cambio autorizadas.

Según el reporte sobre la oferta de divisas en junio, el ente emisor colocó 2,16 mil millones de dólares en el mercado, 36,73% más que en mayo. En el primer semestre, la oferta total alcanzó 7,73 mil millones, un alza de 72,11% frente al mismo período de 2025.

En la comparación visual publicada por DOLITODAY, el acercamiento entre ambas tasas reflejó ese ajuste más rápido entre el valor oficial y el paralelo.

La mayor inyección de divisas responde a los ingresos petroleros, de acuerdo con el texto. El objetivo oficial sigue siendo una unificación cambiaria en el segundo semestre.

Oliveros ve un efecto coyuntural tras los terremotos

El economista Asdrúbal Oliveros planteó una lectura más cauta. En entrevista, afirmó que la caída de la brecha no debe interpretarse como una señal de estabilización estructural.

Su explicación apunta a circunstancias excepcionales vinculadas a los terremotos del 24 de junio. La emergencia alteró prioridades de empresas y ciudadanos, que postergaron la compra de divisas para atender gastos inmediatos en alimentos, medicinas, reconstrucción y ayuda humanitaria.

Oliveros también dijo en X que hay que ser prudentes con las señales del mercado cambiario.

El analista agregó que la ayuda internacional habría incrementado la oferta de dólares en el mercado no oficial, pero consideró que ese efecto difícilmente eliminará por completo la brecha.

En otro mensaje, insistió en que los desequilibrios fiscales y monetarios hacen prematuro pensar en una unificación cambiaria inmediata.

El texto advierte que las necesidades de financiamiento para reconstruir las zonas afectadas podrían presionar las cuentas públicas y derivar en nuevas tensiones inflacionarias y cambiarias en los próximos meses, según el análisis técnico citado.

También señala que, una vez que la demanda de dólares retome sus niveles habituales, la brecha cambiaria podría ampliarse otra vez y volver a niveles previos a la emergencia.

El sector petrolero sigue siendo el ancla clave del ingreso de divisas, mientras el segundo semestre dependerá de la velocidad de reactivación económica y del impacto del gasto en reconstrucción sobre las finanzas públicas.