Esgrima / Silvio Fernández, capitán del equipo de espada a Río 2016, reveló a PANORAMA por qué estuvo al borde del retiro en este ciclo. Ahora son un grupo más fuerte: “Nadie quiere competir con nosotros”.
Clasificarse para los próximos Juegos Olímpicos fue muy duro para el equipo de espada venezolano, no porque no tuvieran la calidad sino por las situaciones externas que tuvieron que enfrentar. El capitán Silvio Fernández casi abandona el deporte porque su salud estaba en juego. “Valió la pena seguir vivo, no haber muerto”, hasta ese punto temió por su existencia el atleta de 37 años según explicó a PANORAMA desde Suiza, su sitio de su residencia.
“En realidad tenía una lesión bastante fuerte y ante la imposibilidad de continuar hay que aceptar que las condiciones físicas no sean las mejores, gracias a Dios que eso pudo superarse”, relató.
“Ese tipo de problema puede causar accidente cerebrovascular”.
De lo que afrontó no salieron a la luz pública muchos detalles.
“Tenía un problema neurológico, me habían conseguido un problema en una arteria en el cerebro y esto mismo me estaba generando problemas en la cintura y dolores en las piernas.
Era grave, ante la necesidad de preservar la salud había que tomar un break (pausa)”.
Se alejó de la mejor selección y de la esgrima en general pero finalmente retornó para el conjunto que lo necesitaba. “Estábamos seguros que íbamos a clasificar porque sobre el plano técnico y esgrimístico éramos muy superior a los norteamericanos que era el único equipo que se presentaba como rival. Sin embargo, las dificultades que ocurrieron nos demostraron que somos un grupo sólido y que estamos hechos para grandes cosas”.
Ya con cupo confirmado a sus cuartos Juegos Olímpicos consecutivos, el más experimentado de la espada nacional considera que tienen “posibilidades reales de conseguir medalla”.
“Lo comprobamos en las ediciones de la Copa del Mundo donde obtuvimos preseas, en este ciclo hemos logrado tres veces el podio mundial y la dorada en Toronto (Panamericanos 2015). Tenemos una buena posición porque nadie quiere competir con nosotros y tenemos que capitalizar ese puesto”, argumentó el nacido en Caracas.
Contar con el campeón de Londres 2012 es otro de los puntos a favor.
“Rubén (Limardo) viene a defender su título, tiene la experiencia, nos probó que era posible conseguir una medalla en los Juegos Olímpicos y eso es lo que tenemos que aprovechar”. Sin embargo, del capitán también se espera mucho en la mejor selección del continente según el ranking mundial.
“Tengo que tomar la batuta y asumir la responsabilidad que me han endosado los muchachos, yo pienso que esa es mi forma de ser y es el rol que juego en nuestro equipo. Yo sé que si yo voy bien el equipo va bien, sino el equipo no va bien. Por eso me estoy preparando seriamente para impulsar al conjunto hacia esa medalla”.
En los Panamericanos Toronto 2015 su participación fue clave y lograron la de oro. Pero en esta ocasión el reto es mucho mayor para la cita en Brasil.
“El hecho de ir a unos Juegos Olímpicos siempre es algo especial, difícil de conseguir, quizás con un poco más de experiencia y tratando de no cometer los errores que se cometieron en otras preparaciones, tratando de capitalizar esta oportunidad, viéndolo más como una chance real de hacer un gran resultado”, así lo analizó.
El propio Fernández señaló sus fallas durante ciclos previos.
“Traté de prepararme como si fuera una Copa Mundial o una competencia normal y finalmente la presión, el momento y la energía que se vive ahí es completamente diferente, al llegar a las etapas decisivas (en unos Juegos Olímpicos) hay que dar ese extra y estar preparado en lo mental”, exteriorizó. “Tal vez en los dos primeros ciclos estaba muy joven y uno cree que lo sabe todo, en estos últimos ocho años he aprendido mucho, sobre todo que cada día se aprende algo nuevo. Debemos estar abiertos al aprendizaje constantemente, eso ha sido lo que me ha mantenido en el alto nivel y activo para lograr la clasificación a estos cuartos Juegos Olímpicos”.
A pesar de haberse mantenido en la élite durante 16 años ahora está tratando de mejorar la planificación y de bajar cargas para que el físico llegue a tono.