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REPORTAJE. El fútbol une a los pueblos indígenas de América Latina

Giovanna Fleitas/ Especial AFP

 

 Al son del ‘afafán’, grito de guerra y celebración mapuche, y del enérgico baile de los guerreros Rapa Nui, arrancó el jueves en Santiago la primera Copa Americana de fútbol de Pueblos Indígenas.

  Con los ecos de la histórica coronación de Chile en la Copa América aún resonando en el continente, la cordillera andina vuelve a ser testigo de lo mejor del ‘deporte rey’, pero esta vez con jugadores amateur que representan a ocho selecciones de origen indígena.

  Descalzos, con taparrabos y torsos desnudos, los originarios de la Isla de Pascua irrumpieron en el césped del estadio Regional de Peñalolén a desplegar su frenética danza. Un grupo de mujeres se sumó al baile desafiando con diminutas faldas de plumas el frío invierno austral.

 

 El baile de los Rapa Nui -seguido desde la tribuna por la presidenta Michelle Bachelet- abrió el espectáculo que siguió con otras danzas típicas de las nueve etnias que forman la población indígena de Chile.   Terminado el show, el fútbol saltó a escena con el partido inaugural entre Chile y Perú.   El torneo «es un intento de unirnos como pueblos (originarios), América es grande pero de a poquito nos vamos reconociendo y cada vez más nos mostramos orgullosos de nuestra cultura y de nuestros orígenes», dijo a la AFP Flavio Iribarre, jugador de la ‘Roja’ de los pueblos originarios.

  Y es que «las fronteras no existen» en América Latina para sus pueblos originarios, que tienen «las mismas necesidades y prácticamente las mismas demandas», consideró Inés Amcavil, abogada e integrante de la Asociación Huechuraba Ni Pu Chuyun, hijos de la tierra en español.

  «Siempre andamos nosotros como pueblos originarios rasguñando vidrios, tocando puertas para que en definitiva nos reconozcan», y este torneo sirve para visibilizar parte de esa lucha que busca recuperar territorios, reconocimiento y respeto de los gobiernos a sus culturas, consideró la abogada.  

 

Más allá de reivindicaciones sociales, los ocho combinados participantes presentes esperan con ansias su momento para saltar al campo y demostrar que pese a ser jugadores amateur tienen la fuerza para defender a su país.   «Para nosotros es algo histórico (…); es impactante poder estar acá y representar a los pueblos originarios de mi país», comentó Jorge López. Su equipo deportivo albiceleste era similar al utilizado por Lionel Messi y sus compañeros unas semanas atrás en la Copa América, donde sufrieron una dura derrota por penales en la final ante Chile.   Argentina, Bolivia, Colombia y Ecuador disputarán el Grupo B en Arica -norte de Chile-, mientras Chile, Perú, México y Paraguay jugarán el Grupo A en Santiago.

  En todos los casos, los combinados representan a un crisol de pueblos originarios que viven dispersos a lo largo de América Latina.

  En Chile, las comunidades indígenas -en su mayoría de origen mapuche- suman una población de unos 700.000 pobladores que mayoritariamente viven en condiciones de pobrezas más severas que la media nacional.   En América Latina, los pueblos originarios suman unos 45 millones de habitantes, lo que representa un 8,3% del total, según un informe presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en 2014.     

 

Con el «Clásico del Pacífico» disputado entre Chile y Perú, la cultura futbolera copó la escena desdibujando barreras culturales. Así se mezclaron una y otra vez en la tribuna palabras de origen mapuche como «marrychiweu» -diez veces venceremos- con el clásico canto de aliento de los chilenos a su selección absoluta.

  «Independientemente de ser un pueblo originario, soy chileno y es un orgullo que nuestra selección haya ganado por fin algo», admitió Iribarre, que disfrutó como sus 17 millones de compatriotas cuando Alexis Sánchez con un tiro displicente anotó el penal definitivo ante Argentina dándole a Chile el primer título de su historia.

  En cambio, varios de los presentes confiesan que vibraron con el triunfo de los dirigidos por Jorge Sampaoli, pero que se sienten más representados por el combinado de origen indígena.   Al costado de la cancha, un hincha amarrado a las rejas lanza un «la tiró como (Gonzalo) Higuaín», ante un fallo de un jugador peruano que sacó la pelota fuera del estadio. Aludía al fallo del argentino en la definición por penales ante Chile. La tribuna respondió con carcajadas.

  Vistosos goles -que despertaron el entusiasta aplauso de Bachelet- y atajadas del arquero peruano dignas de un partido entre profesionales fueron las vedettes del partido inaugural que terminó con un 2-2 entre los anfitriones y Perú.   Los dos mejores de cada grupo jugarán las semifinales para definir a los protagonistas de la gran final que se disputará el 25 de julio en la capital chilena.

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