Durante 11 años Jerome Champagne ejerció cuatro cargos ejecutivos en la Fifa. Hoy es uno de los candidatos a las próximas elecciones presidenciales del ente rector del deporte rey. Desde 1999 hasta 2010 trabajó junto a Joseph Blatter por lo que ha sido etiquetado como el aspirante del actual mandamás del fútbol. Como uno de los postulados más polémicos de la Fifa, Champagne atendió a PANORAMA desde Zurich con la precisión de un reloj suizo. “…Solamente a las 18:00 horario de Zurich. No puedo antes ni después”, dejó claro previo a la entrevista quien fuera uno de los jefes de organización del Mundial de Francia 1998. El próximo 26 de febrero son las elecciones en la Fifa y este diplomático de profesión se encuentra en la carrera por convertirse en el jerarca del balompié. “Para mí el fútbol suramericano tiene que participar en la construcción de esta Fifa multipolar, más democrática, no puede ser solamente un satélite del fútbol europeo, tiene una identidad”, argumentó el consejero de Blatter entre 1999 y 2002, además de delegado del presidente de 2005 a 2007, entre otros cargos. —¿Qué le parece la situación que atraviesa la Fifa en la actualidad? — Es una situación muy difícil. Tenemos que reconocerlo, es una pérdida de credibilidad, un momento delicado, pero al mismo tiempo la Fifa continúa trabajando. (…) La Fifa está atravesando una crisis muy seria, pero al mismo tiempo los fundamentos son sólidos. — ¿Cómo cree que se puede mejorar a la Fifa y al fútbol en general? — Tenemos que confirmar lo que está bien hecho, primeramente programas de desarrollo y su país es un ejemplo. Quién hubiera pensado hace 20 años que Venezuela exportaría jugadores en las ligas profesionales entonces hay un crecimiento del fútbol a través de los programas. El mapa mundial del fútbol ha cambiado mucho (…) Del otro lado tenemos que renovar la gobernanza, más transparencia, más ética. Tenemos también que reequilibrar entre los continentes. Y en mi opinión que tenemos que asociar a la mesa de la Fifa, del comité ejecutivo, representantes de los jugadores a través de la Fifpro (Sindicato Internacional de Futbolistas), pero también clubes y ligas, no se puede manejar el fútbol del siglo 21 sin asociar a los actores. — Con su plan de corregir las desigualdades en el fútbol, ¿cómo puede ayudar eso a Venezuela? — En los 11 años que pasé en la Fifa trabajé mucho apoyando la labor de desarrollo del fútbol. En mi programa quiero incrementar los programas de desarrollo, quiero también crear en la Fifa una división de fútbol profesional para atender mejor el balompié rentado, pero también utilizar las experiencias del fútbol profesional para ayudar ligas como la de Venezuela (…) Yo he vivido en Brasil, en Cuba, soy el candidato más latinoamericano, conozco a su continente, lo he visitado, entonces mi visión del fútbol es que no puede ser centralizado sobre un grupito de clubes de la Europa occidental que concentran todo, los mejores jugadores, las mejores imágenes y realmente el dinero. — Usted envió su plan de trabajo a todas las federaciones del mundo, ¿recibió respuesta de Venezuela o de alguna otra? ¿Cuáles lo apoyan? — Claro que he recibido reacciones, pero todavía no he recibido nada de la federación venezolana (…) Me han enviado cartas de nominación, avales, nueve federaciones de tres continentes pero no puedo revelar cuáles son por una razón muy simple, en algunos continentes hubo objeciones para firmar cartas solamente al candidato oficial. — A usted se le cataloga como el candidato de Blatter porque trabajó con él. ¿Cómo puede refutar eso? — No soy el candidato de Blatter. Solamente tengo ideas de que quiero continuar lo que está bien hecho por Blatter porque algunas cosas buenas se hicieron (…) No soy el candidato de nadie. En otro aspecto, no tengo vergüenza de los 11 años que he pasado en la Fifa porque hemos hecho mucho como la Cámara de Resolución de Disputas que permite a todos los jugadores del mundo ser defendidos. Yo he apoyado mucho el trabajo de Blatter para vencer el egoísmo europeo y llevar la primera Copa del Mundo al continente africano. También deben saber que yo fui echado de la Fifa en el mes de enero de 2010 por la presión coligada de la Confederación Asiática y la Europea porque querían una Fifa fuerte al servicio de las federaciones nacionales. Yo tengo el orgullo del trabajo que hice pero al mismo tiempo perdí batallas políticas y me echaron de la Fifa en 2010. — ¿Se arrepiente de haber ayudado a la reelección de Blatter en 2002? — No, de ninguna manera (…) Estoy convencido que la historia juzgará el trabajo del señor Blatter de una manera mucho más positiva que como la actualidad lo hace. Él hizo mucho para el fútbol. Pero no estoy aquí para defender a nadie. — Después de todo esto, ¿resultó una oportunidad a su favor que lo despidieran de la Fifa en 2010? — No sé si es una ventaja o un hándicap pero lo he vivido de manera difícil porque me echaron. Yo no había hecho nada malo, solamente defender una visión que era la Fifa. El pasado es el pasado, no tengo ninguna ambición de venganza o de revancha, estoy solamente proyectándome hacia el futuro. — En sus 11 años en la Fifa ¿tuvo alguna relación con Rafael Esquivel? — He visitado su país algunas veces. Lo visité cuando trabajé en la embajada francesa en Cuba entre 1985 y 1987. Tengo que hablar francamente, hace 20 años el fútbol no era muy importante en su país y hoy la selección vinotinto está siendo fantástica en los resultados (…) Recuerdo el éxito de la organización de la Copa América, pero tenemos que hacer más. Hoy estamos en un proceso judicial, en una democracia la presunción de inocencia es un principio fundamental de los derechos humanos, la persona es inocente hasta comprobarla culpable. Entonces no voy a comentar sobre el proceso judicial pero sí conocí al señor Esquivel y traté de ayudarlo para el bien del fútbol venezolano. — ¿Qué papel tendrá Pelé en su candidatura? — Él me apoyó la primera vez que me candidateé y tengo el honor fantástico de que me apoye una vez más (…) Espero su ayuda, pero agradezco mucho la honra que me da su respaldo.