«Me da pena. Lo que quieren es atención y que los medios escriban sobre ellos», dijo el jugador del Milan.
El delantero sueco del Milan Zlatan Ibrahimovic –que durante la cuarentena sigue entrenando en Escotocolmo con el Hammarby, del que es accionista– no aclaró las dudas sobre su futuro, pero cargó contra el Malmoe, el club en el que se formó, y criticó el derribo de una estatua suya en su ciudad natal.
«Me da pena. Lo que quieren es atención y que los medios escriban sobre ello, pero es de nivel de guardería. La estatua era lo que era, pero que la hayan derribado no significa que mi historia se caiga, perdurará para siempre», dijo el jugador, de 38 años, al canal sueco Discovery.
La Federación Sueca de Fútbol inauguró en octubre pasado una estatua de «Ibra» en Malmoe por ser el máximo goleador en la historia de la selección, pero esta tuvo que ser retirada tras sufrir varios actos vandálicos después de que el jugador comprase una parte del Hammarby, club sueco rival.
Ibrahimovic, que lleva varias semanas en Suecia por el parón de las competiciones debido a la pandemia del coronavirus, tuvo también palabras duras contra el Malmoe, el club donde se formó y donde salió al Ajax para iniciar una brillante carrera internacional.