Maickel Melamed, conferencista motivacional, participa hoy en su quinto y último maratón, el más antiguo del mundo. Ahora se dedicará a “transmitir esos conocimientos que, de alguna manera, vamos adquiriendo a lo largo del camino”.
“Al deporte le tengo mucho que agradecer porque nos ha dado la lección de humildad más grande de la vida”, suelta Maickel Melamed, quien a sus 37 años ha minimizado un retraso motor desde su nacimiento.
Atravesó un estado de hipotonía general del cuerpo, sin posibilidad de movimiento, hoy es un ejemplo en los maratones alrededor del planeta y ya está listo para su última gran prueba pedestre. Este lunes, fue su despedida de los eventos de 42 kilómetros, en uno de los más prestigiosos, el de Boston.
Tras llevar la bandera de Venezuela en las citas de Nueva York, Berlín, Chicago y Tokio, finalizará en la tradicional y más antigua de las carreras (se celebra desde 1987).
“Terminamos con una etapa muy emblemática para nosotros, la de los maratones”, apunta Melamed a PANORAMA. “Es el último de los cinco que tenemos como proyecto desde hace seis años”.
El economista y motivador se siente satisfecho de estar encaminado a cerrar este período de su vida: “Básicamente en función de llevar un mensaje al país y desde Venezuela para el mundo. Más allá de los logros, se trata de una conquista de equipo. Tenemos gente que nos ha manifestado de manera muy hermosa que lo que estamos haciendo nosotros los ha inspirado a lograr sus propios sueños y metas, tanto deportivas como laborales, familiares”.
Él demuestra nostalgia al culminar su ciclo maratónico. “Este es el fin de una época difícil, de un ciclo deportivo, que concluye de alguna manera pasando el testigo del deporte a la educación”, esgrime. “Para nosotros es muy importante entender que todo esto se hace por y para los niños”.
Como conferencista explica de qué le ha servido recorrer más de 168.000 metros por varias metrópolis famosas y, hoy, 42.000 metros más. “El deporte ha sido un vehículo para demostrar lo que hemos dicho siempre, pero de alguna manera lo hemos venido confirmando en acciones cotidianas. El deporte nos permitió llevarlo al extremo, a ese lugar donde definitivamente se hace notar el mensaje y llega”.
Desde Boston, vía telefónica, Melamed rememora el paso a paso que tuvo que dar y las vivencias cosechadas.
“Nueva York (2011) fue el primero, era quizás la emoción de sentir que sí lo podíamos lograr”, relata. “Berlín (2012) fue una caída literal, golpearnos la cabeza, seguir adelante y romper el récord personal bajando la marca casi una hora”.
Luego vino el turno de Chicago (2013), “fue hacer todo lo contrario, casi 17 horas de intensa lucha porque nos obligaron a subir y bajar aceras entonces el esfuerzo fue muchísimo mayor”.
“Y el año pasado en Tokio no llegamos a la meta, fue un aprendizaje porque apostamos a la vida, era peligroso, riesgoso, mi cuerpo estaba hipotérmico, habíamos recorrido 14 horas, 30 minutos y faltaban todavía 10 kilómetros más”, recuerda.
De este modo, resume: “Cada uno ha tenido su magia, su aprendizaje y hasta este último (Tokio) que no logramos llegar a la meta nos impone de alguna manera demostrar nuevamente que todo es posible, ahora en Boston”.
Hoy está concentrado en la meta. “Esperamos darle al país la quinta medalla”, asevera.
Cumplió con un cronograma de fortalecimiento, fisiología, fisioterapia y entrenamiento variado de hasta 50 horas semanales para prepararse para los últimos 42 kilómetros que tendrá que recorrer.
“Por más que tú hayas hecho algo mil veces, si no entrenas no vas a lograrlo. El esfuerzo es necesario en todo sueño y mucho más si el sueño es grande”, ejemplifica. “Este inmenso, infinito esfuerzo que hemos hecho durante seis años continuos tenga sentido aunque sea para una persona. Ya eso le da valor a todo el dolor que uno puede haber sentido, eso es lo que nos hace vivir, lo que hace movernos todos los días”.
Melamed tiene el respaldo de 27.325 jóvenes venezolanos a quienes ha inspirado con la organización no gubernamental Somos Posible y el proyecto educativo del conversatorio Vamos. Maickel en toda Venezuela es reconocido y también en el exterior. “Para mí que la gente me conozca no es un tema de fama sino de cariño. La gente nos conoció más a través del maratón pero nuestro trabajo corporativo, de consultor, de coach, de brindar herramientas motivacionales y productivas, ya lo teníamos hace muchos años, no es lo mismo cuando tú lo compruebas libremente contigo mismo, creo que eso ha dado legitimidad a nuestras palabras”.
Asegura que la fama no lo ha cambiado ni tampoco la relación que la gente tiene con él.
“Toda la vida me han tratado como me tratan ahorita, el único cambio es que ahora lo hace más gente. El amor y el cariño es un aprendizaje que yo tengo por ser venezolano, esa esencia nuestra, no diría solidaria y noble, diría espectacular, llena de vida y ganas de vincularnos los unos a los otros”.
Esa relación con el país lo tiene con ganas de visitar el occidente de Venezuela. “Estoy loco por ir al Zulia, quizás sea después de mayo que lo haga. Yo siempre digo que cada región de Venezuela tiene algo que aportarle al país y ustedes tienen esa autoestima maravillosa que los hace sentir orgullosos de su tierra y ojalá la tengamos todos para realmente construir cosas grandes”.
Como conferencista afirma que todo el conocimiento que cada quien tiene se le debe al entorno. “Cualquier cosa que uno sepa se lo debes no solo a tus padres que son los héroes principales, pero yo digo que mi familia sería cada venezolano porque yo aprendí a ser quien soy de cada interacción que he tenido con todos mis compatriotas y mi nación”, manifiesta.
“Con cada uno de esos seres que apenas uno sale a la calle, no importa lo que sea, lo que tiene, siempre tiene algo para enseñar, para compartir. Así sea una sonrisa que ya es parte de un capital que tenemos los venezolanos, ojalá lo valoremos porque cuando uno ha viajado sabe que esa candidez no se ve en todos lados”. Cuando acabe 42 kilómetros en Boston tendrá un nuevo plan, será “construir cosas que nos permitan conectarnos con la gente. Transmitir esos conocimientos que, de alguna manera, vamos adquiriendo a lo largo del camino”.
Expone que los momentos más difíciles de su vida le dejaron como enseñanza la humildad.
“Para aspirar a la grandeza tienes que ser consciente de tus sentimientos”, explica. “No puedes hacer nada solo, la verdadera posibilidad humana está en el vínculo, en el equipo, en la construcción”. Entre tanto, hoy se despide a las carreras pedestres. “Han sido seis años de desgaste muy importante, físico. Quien ha hecho un maratón lo entiende, pero quien ha hecho cinco seguidos lo va a entender mucho más porque en mi caso no hemos parado. El pedido del cuerpo llega al límite y por eso entonces necesita una recuperación”, añadió. Sin embargo, expone: “Del deporte no me puedo retirar, nunca, espero. Dios quiera, amén”.