Tras el triatlón, la natación en aguas abiertas y el remo, llegó el turno para que la vela tome la temperatura a su sede de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, con un test en Enoshima. El fuerte calor que castiga Japón fue protagonista de esta prueba, a un año de la cita olímpica.
«Con el calor, lo primero que hay que hacer es aceptarlo», dice a la AFP el doble campeón olímpico de windsurf, el holandés Dorian van Rijsselberghe, que acudió a esta prueba y pudo comprobar en primera persona el efecto de las altas temperaturas niponas.
«Hay que estar en el lugar para experimentarlo», subraya este hombre, que cuenta con una máquina para refrescar el cuerpo, vestimentas refrescantes y toallas heladas.
Las pruebas a gran escala, a un año de los Juegos Olímpicos, están viéndose marcadas en este 2019 por el enorme calor, combinado con una tasa de humedad de más del 80%.
Una docena de personas sufrieron indisposiciones en una prueba de remo y varios nadadores de aguas abiertas compartieron su preocupación sobre la temperatura del agua. El triatlón tomó la decisión de recortar a la mitad (5 km) el recorrido.
«Chaleco de frío»
«Esto exige un esfuerzo físico complementario para obtener el mismo resultado. Eso genera un cansancio más importante», explica la doctora del equipo de Francia, Fanny Mevellec, que dijo no estar sorprendida por las condiciones.
«Sabíamos perfectamente al lugar al que veníamos», subrayó.
Francia es uno de los países que enviaron representantes en los últimos tres años para evaluar de la mejor manera posible las características del lugar y tomar las medidas necesarias para Tokio 2020.
«Este año obtuvimos los chalecos de frío (vestimentas equipadas con bolsillos refrigerados)», cuenta Fanny Mevellec.
Una indumentaria con la que adaptarse mejor al termómetro, en contraposición a las vestimentas de licra estrechas y poco aireadas, que generaban «golpes de calor», precisa la doctora francesa.
El miércoles, los competidores de windsurf fueron autorizados a retirar su chaleco de salvamento, cuenta la campeona olímpica de Rio 2016, la francesa Charline Picon.
«Los médicos se dieron cuenta de que era demasiado violento, que nos añadía calor, y que eso podía ser peligroso. Nos los quitamos», relató.
Por su parte, la Federación Internacional de Vela afirmó estar muy atenta a la cuestión del calor.
¿Temperatura límite?
«Muy claramente, hace más calor que en los dos últimos Juegos Olímpicos e incluso más que en la mayoría de lugares a los que vamos. Tenemos una comisión, con médicos que trabajan con los equipos. Reflexionamos sobre reglas para el próximo año, para la seguridad de los deportistas», indica Alastair Fox, director de eventos de la Federación Internacional y delegado técnico para los Juegos Olímpicos de 2020.
Esas medidas podrían ir desde tiempos de pausa obligatorios para que los deportistas se refresquen a un límite fijado sobre la temperatura del agua, por encima del cual la carrera no podría disputarse, como ocurre en la natación en aguas abiertas y su límite de 31 grados centígrados.
Dorian Van Rijsselberghe no quiere ni oír hablar de esa regla.
«Este año hubo muchos problemas en el Tour de Francia (de ciclismo) con el calor. ¡Pero no puedes parar el Tour de Francia! Es lo mismo para los Juegos Olímpicos, no se paran por un día de calor. Tienes que estar bien preparado, eso es todo», argumenta la estrella holandesa.
En términos similares se manifiesta el japonés Hajime Kokumai, especialista de Finn.
«Yo no llevo chaleco con bolsillos refrigerados, no lo necesito. Bebo mucho y me protejo contra el sol. Hace dos o tres años hacía 45 grados, ese año no hace tanto calor», relativiza.