La alemana Angelique Kerber demostró toda su solidez para vencer a una errática Jelena Ostapenko y llegar el jueves a su segunda final de Wimbledon con una victoria por 6-3 y 6-3.
Kerber, de 30 años, fue superior en todos los momentos del partido con un juego agresivo que complicó mucho a la letona, que se fue llenando de errores no forzados a medida que el encuentro transcurría.
La alemana enfrentará en la final a la ganadora del partido entre la estadounidense Serena Williams y su compatriota Julia Georges.
