El baloncesto argentino sufrió uno de los golpes más contundentes en su historia. El verdugo no fue la selección masculina, tal y como en la final del Fiba Américas 2015.
Esta vez, 12 mujeres venezolanas celebraron con el puño derecho, el pasado lunes, al batir 71-67 a las gigantes del sur, por primera vez y en tiempo extra, avanzando invictas a la semifinal en el Suramericano de Barquisimeto.
La capitana Ivaney Márquez, con 23 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias, comandó a las criollas. La carabobeña reconoció la victoria, ayer en conversación con PANORAMA, pero su enfoque está puesto en la final, que se realizará mañana en el Domo Bolivariano.
—¿Despertaron con mucha alegría hoy (ayer)?
—Nos levantamos súper contentas. Todos los comentarios fueron positivos, a pesar de los altibajos que hubo, pero anoche (lunes) nos dimos cuenta de lo que estamos hechas. Que los sacrificios que hemos hecho desde diciembre han dado sus frutos. Ayer hicimos historia, pero ya pasamos la página. Toca enfocarnos en estar en la final.
—Primero toca pensar en Colombia… (Hoy, 7:00 pm)
—Ya pasamos el switch y viene un equipo totalmente diferente. Tenemos que salir con la misma intensidad en defensa, porque eso fue lo que nos dio la victoria. Con la misma intensidad en el tiempo extra, las pequeñas cosas que hizo Daniela Wallen, la defensa de Ana Román, el granito de cada una, así haya sido de 20 segundos o 30 minutos. Cada una quiso dar el 1000% para quedar primeras de grupo y sacarnos la espinita de Argentina.
Hoy (ayer) nos mostraron un video del equipo. Sabemos que tienen jugadoras altas, una de sus aleros es el motor ofensivo, que no es ordenado en el ataque, que su concepto es la cortina y pase. Sabemos que es guerrero porque le hizo un buen partido a Brasil, pero tenemos que enfocarnos en nosotras, en nuestro juego. Allí está la oportunidad de ganar.
—El objetivo en este ciclo es conseguir un cupo a Río 2016 en el Repechaje. ¿Qué toma de este torneo hasta ahora?
—Tomo la perseverancia con la que trabajamos, tomo la fe que nunca perdimos, la capacidad que tuvimos para levantarnos ante una Argentina que ha sido superior a nosotros, tomo el trabajo en equipo. Creo que mostramos que somos 12 guerreras que vamos al mismo lado, que trabajamos por el mismo objetivo. Ese es uno de los factores que nos ha hecho un equipo diferente, una selección diferente, que donde vamos nos respetan. Nos respetan porque estamos dando resultados, nos respetan por lo hacemos en la cancha, nos respetan porque mostramos un nivel superior a lo que el venezolano está acostumbrado.
—¿Crees que falta más apoyo del país a la selección femenina?
—Si hace falta ese apoyo, pero pienso que eso viene por las actuaciones que tuvimos hace años. Solo íbamos a participar porque era un requisito. Creo que este grupo que está desde 2013 le dio un vuelco y vamos a competir, no a pasear. Poco a poco nos hemos ganado el respeto de los entes públicos, de un ministerio que se dio cuenta que está haciendo una inversión que vale la pena. Nos han dado poquito y estamos dando resultados. Nuestro entrenador siempre nos dice que el respeto se gana, no se exige. Las cosas se ganan. Pienso que esa ideología como que la hemos desarrollado bien. Estamos exigiendo por algo que hemos trabajado.
—El técnico Oscar Silva hizo que te reencontraras con la selección. ¿Qué significa él para ustedes?
—Tiene todo mi respeto. Aquí somos una familia y él es el padre de nosotras. Nos da herramientas de nuevas ideologías que aplican en mi persona, como jugadora y como profesional. Le gusta la disciplina, es muy planificado. No hay un detalle que se le escape. Nos ha dado la confianza de que podemos mejorar y eso lo va metiendo él en la mente y una lo hace. Ningún entrenador se había encargado de llevarte a ese nivel, que es donde todas queremos llegar, de élite.
—Una hipotética final sería con Brasil, 25 veces medalla de oro…
—Brasil es la potencia, séptimo en el mundo. Tenemos que pensar en nosotras, en hacer lo que mejor sabemos hacer. De allí, el otro equipo verá si se ajusta o no. Creo que ofensivamente estamos siendo muy efectivas, excepto el lapso de anoche (lunes), pero estamos convencidas que el trabajo que hemos hecho desde 2013 nos da la confianza de cómo lanzar la pelota, el momento… Hoy, el motor soy yo, mañana es Yosimar (Corrales), Roselys (Silva)… Uno tiene su momento, porque ya no es una ahora somos cinco que hay que marcar.
—Juegan para ser campeonas y en casa, pero ¿hay otro motivo más allá de la cancha?
—Lo que estamos haciendo es dar razón para que el pueblo se una. Estamos dando alegrías para que la gente drene sus problemas y que se sienten a ver los partidos. Sé que es imposible dejar atrás tantas cosas, pero sé que le estamos dando la oportunidad al país de que disfrute, que podamos dar buenas nuevas. Nos sentimos afortunadas porque ayudamos a Venezuela a ser uno solo y haciendo lo que nos gusta.