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Entrenador Wolfgang Lucena: Ser coach de baloncesto es un arte

El espacio que tiene una columna no es suficiente para explicar con todos sus detalles lo que significa ser el coach principal en el baloncesto. En este corto espacio solo se pudiera hablar de detalles muy generales y posiblemente se escapen varias de las miles de situaciones que se viven a diario en esa posición, las cuales normalmente no se repiten al día siguiente o en el próximo juego; tratemos.

Lo primero, y aspirando que el orden cronológico de lo escrito no altere lo que se quiere decir aquí, es que difícilmente un buen coach principal logre conciliar el sueño al momento de irse a la cama; hasta en ese momento se sigue dirigiendo.

Los asistentes del coach principal juegan un papel muy importante en el programa de trabajo, ellos deben ser vistos por los jugadores con el mismo nivel de respeto que tiene un coach principal. Las decisiones que se tomen deberían ser un consenso de buenas ideas las cuales luego emite el coach principal; es esencial reunirse a diario por lo menos una hora antes de la actividad a ejecutar con tu equipo de trabajo para planificar las prácticas y analizar el próximo juego.

Toda temporada debe iniciar con la planificación. Las fechas de inicio y final del torneo a jugarse son muy importantes al momento de crear el cronograma de actividades que le abrirán una ruta a lograr finalidades (Pre-temporada, temporada, post-temporada, fuera de temporada); esto pudiera tener algunas variantes, como en el caso muy común a nivel profesional que como coach te toque reemplazar a un coach saliente o que cambien jugadores. De cualquier manera, la persona que llega debe revisar las fechas y adaptar su metodología y estrategia en el tiempo restante de temporada.

La revisión del grupo de atletas con los que se trabajará, dará pie a la estrategia que se va a emplear; no se puede pensar en aplicarla sin antes ver qué tipo de jugadores tienes en las diferentes posiciones y mucho menos tratar de aplicar una estrategia que usen otros coaches con otros equipo por el hecho de que ese equipo, este ganando juegos; no tendría sentido.

A la solidez de conocimientos en lo que respecta a organización, condición física general y específica, situaciones reales de juego y estrategia técnico-táctica que poseas para crear un gran equipo, se le sumaran la tolerancia, flexibilidad, fluidez comunicacional, gran parte de psicología deportiva y capacidad de gerencia. Habilidades que serán herramientas esenciales, ya que eres el líder de un gran grupo en el que debe prevalecer la armonía y cohesión; cuestión que siempre va a estar en riesgo y debes mantener muy compacta.

No te extrañe que el día que se pierda un juego surjan del grupo algunos descarrilados con campañas en contra. Sin caer en paranoia, hay que mantenerse alerta a situaciones negativas. Quienes no entienden sus roles dentro del grupo, caen en frustraciones y se les despierta el fantasma de la discordia, las cuales drenaran en las conversaciones de camerino y posiblemente sumaran otros a su lado. Los resentidos, como por arte de magia, tendrán a disposición una lista de errores que supuestamente cometiste como coach. Lista que proviene de exteriores y fue escrita por quienes posiblemente no tienen ni la menor idea de lo que están diciendo la cual harán pública ya que para ellos un buen coach es aquel que gana todos sus juegos.

Uno de los traspiés más comunes que cometen algunos entrenadores después de perder un juego, es castigar a los atletas con ejercicios asesinos; ¡ERROR! Hacer esto atenta con la armonía del grupo, puede conllevar a lesiones, y es indirectamente proporcional a la finalidad.

Si el jugador goza de buenos fundamentos básicos en el deporte que practica, una buena y bien aplicada condición física será el complemento ideal para lograr los objetivos. El enteramiento luego del juego perdido, debe estar enfocado en corregir y mejorar; el calentamiento y condición física que forme parte del entrenamiento NUNCA debe ser un castigo. Los errores forman parte del juego, no los aterrorices ni avergüences cuando los cometan, ayúdalos a corregir sus deficiencias y a que refuercen sus buenas habilidades.

Ser coach es un arte muy interesante en el cual se aprenden cosas nuevas a diario, las mismas que posiblemente puedas usar en otro momento y no necesariamente al día siguiente; toma nota.

A nivel educacional un buen entrenador será de gran ayuda a la disciplina y desarrollo académico de los alumnos. No es extraño que un profesional académico recuerde más a su coach deportivo que a otro profesor con quien vio clases en un aula con capacidad de tal vez 30 alumnos. Entre otras cosas, el coach siempre estará exponiendo o haciendo público su estilo de trabajo, especialmente cuando lo hace en escenarios con miles de personas observándolo, esto por su puesto contando a los televidentes y radio escuchas.

Mantén una buena comunicación con tu grupo de trabajo y atletas. El día libre, es muy probable que ellos no quieran saber nada de ti, pero es necesario que tu sepas que están haciendo, como comen, donde duermen, como están sus familias y que necesidades personales tienen. Muchas veces los atletas confían más en un buen coach que en otras personas. No está demás que en algún momento entablen una conversación que no tenga nada que ver con el deporte que practican.

Muchos aplauden y celebran cuando se gana un juego; es una gran euforia, pero hay que jugar de nuevo y seguir educando; el próximo juego no será igual y el otro alumno pensará diferente. Prepárate para ese nuevo reto; se viven retos diferentes diariamente.

Los muros de las casas de los coaches se verán adornadas con trofeos, placas y medallas, pero son las satisfacciones de participar como protagonista para que las nuevas generaciones logren metas y poder transformarlos en buenos ciudadanos, las que adornan las paredes del corazón de un buen coach.

Wolfgang Lucena

@Lucena1105

Coach Wolfgang Lucena.  

 

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