Marcia Marsal fue una de las encargadas de trasladar el fuego olímpico en la apertura de los juegos paralímpicos de Río 2016.
Debido a las limitaciones físicas que le ocasiona una parálisis cerebral, su camino fue complicado al punto de tropezar y perder la antorcha. Desde el suelo, Marcia se reincorporó y, con la ayuda de dos asistentes, volvió a tomar la llama para continuar su recorrido.
Inmediatamente, el Maracaná estalló en aplausos y la caída de la atleta se convirtió en un símbolo del encuentro paralímpico.
Es la primera atleta paralímpica brasileña en ganar un oro.
