El atleta keniano Eliud Kipchoge, que este sábado se convirtió en Viena en la primera persona en bajar de las dos horas en un maratón (1h59:40), pese a no estar homologado, describió su gesta como «el mejor momento de (su) vida».
«Estaba muy cómodo desde los primeros kilómetros. Me he entrenado para esto durante cuatro meses y medio e interioricé en mi corazón y en mi cabeza que iba a correr el maratón en menos de dos horas, que iba a hacer historia y que transmitiría el mensaje positivo a todo el mundo de que el ser humano no tiene límites», dijo.
Kipchoge estuvo bien acompañado por un ejército de ‘liebres’ de élite hasta los últimos metros, que para el keniano fueron «el mejor momento de mi vida… El momento de escribir la historia. La presión en mis hombros era muy fuerte. Sobre todo ayer, porque recibí muchas llamadas», incluida una del presidente de Kenia. «Cuando recibes este tipo de llamadas, es mucha presión», explicó.
Para situar al campeón en las mejores condiciones, no se dejó nada al azar: tres meses y medio de preparación del trazado, un recorrido asfaltado para no presentar imperfecciones, una pista probada con un software de simulación, un día y un horario elegidos en función de que las condiciones meteorológicas fueran favorables (temperatura, tasa de humedad, calidad del aire)…
