Novak Djokovic y Rafael Nadal, dos de los mejores tenistas de la historia, viajaron a Bangkok para ganar unos cuantos millones de dólares por jugar un partido de exhibición. Pero había unas cuantas condiciones.
Antes de su duelo del viernes por la noche, Djokovic y Nadal cambiaron la ropa deportiva por chaquetas tradicionales tailandesas de colores celeste y amarillo. El protocolo de vestimenta fue parte de un viaje estrictamente coreografiado para mejorar la imagen de Tailandia, ahora bajo el mando de la milicia, que incluyó una reunión con el líder de la junta militar.
Una de las oportunidades para fotos fue en el templo Erawan, el lugar donde hubo un atentado con bomba en agosto, donde los jugadores colocaron ofrendas y posaron para fotos bajo estrictas medidas de seguridad y una fuerte lluvia.
Djokovic, primero del ranking mundial, y Nadal jugaron una exhibición denominada «De Vuelta en Tailandia». El evento fue organizado por las autoridades locales para fomentar la confianza en la seguridad del país, después del bombazo que dejó 20 muertos y más de 120 heridos.
