Aún no se encuentra el libro donde se indicó que un alumno, atleta o pupilo debe ser insultado o gritado por su entrenador para que mejore su rendimiento o ayude a ganar un juego; posiblemente ese libro se agotó o nunca salió.
Normalmente durante un evento deportivo donde la energía, música, aplausos y porras de la audiencia alcanza altos decibeles, es muy obvio que en medio del bullicio los entrenadores aumenten su tono de voz para dar indicaciones a sus atletas o tal vez con la intención de incrementar la intensidad de sus pupilos trata de crear una situación optimista la cual descarga con gestos enérgicos acompañado de algún grito eufórico, algo que es muy diferente a insultar o faltar el respeto a uno de ellos con la intensión de tratar de ganar el juego. Entre otras cosas, ver a un coach dando brincos malcriados, halándose el cabello, rompiendo sillas, tirando el agua al suelo, insultando y gritando durante el juego, tratando de llevar a los atletas a un triunfo por la ruta equivocada o con majaderías, es una muestra de falta de ética profesional antipedagógica; un indicativo de que no se trabajo durante la práctica, ya que en la misma se debe tratar de atender la mayoría de las infinitas situaciones de un juego inclusive las de mayor intensidad o situaciones apremiantes.
Muchas veces esta maña violenta de estimular al atleta para que aumente su rendimiento son conductas adoptadas por exjugadores que ahora son entrenadores y aceptaron como modelo un entrenador gritón que en algún momento ganó un juego y se lo adjudicó a los gritos e insultos usados en el evento, restándole así valor a las habilidades y buen desenvolvimiento que tuvieron atletas en ese momento para lograr el triunfo.
Lamentablemente este erróneo método de estimular, sale también de algunos hogares en los que muchas veces los adultos castigan a jóvenes desaplicados, gritándolos y lo que es peor, muchas veces usan como castigo el que se encierren en sus habitaciones a estudiar o a hacer la tarea; entendiendo que estudiar NO debe ser un castigo para nadie.

