Buenos Aires (PL) – El tenis argentino pudo, después de tanto soñarlo, conquistar la Copa Davis, al vencer en la gran final a Croacia en Zagreb.
Un trabajo descomunal de Juan Martín Del Potro y un equipo sin superestrellas pero con gran coraje consumaron un objetivo que había sido esquivo en cuatro oportunidades anteriores.
Había perdido las finales de 1981 ante Estados Unidos, de 2006 ante Rusia, de 2008 ante España, y de 2011 nuevamente contra el equipo ibérico.
Salvo en la de 2008, en todas le tocó definir fuera de casa, igual que ahora, en 2016.
Este fue uno de los factores. La fortaleza del equipo como visitante. En esta edición superó las cuatro series fuera de la Argentina, ante Polonia, Italia, Gran Bretaña y Croacia.
Tuvo a un equipo sin jugadores ranqueados entre los diez mejores del mundo, cosa que en ediciones anteriores parecía un factor determinante (aunque sin el resultado esperado).
El mejor ubicado en el escalafón, Juan Martín Del Potro, ocupa el lugar 38, luego de superar una larga inactividad.
Acá está una de las grandes claves del logro. La reaparición de «Delpo» y el nivel que exhibió durante el torneo resultaron trascendentales.
Dejó atrás los problemas en su muñeca izquierda, por la que debió ser operado en tres oportunidades, y estuvo once meses sin jugar. Hasta evaluó retirarse.
Sin embrago volvió con todo, y tuvo un año inolvidable. Conquistó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos y escaló 981 lugares en el ranking, y por ello la ATP lo premió con la distinción de «El regreso del año».
Claro que lo mejor aún le estaba esperando en Zagreb. En una serie que había comenzado adversa para la Argentina, con la derrota de Federico Delbonis ante Marin Cilic.
Del Potro igualó la final en el segundo partido, con triunfo sobre Ivo Karlovic, antes de perder en el dobles junto a Leonardo Mayer. En ese momento la contienda era adversa, marchaba 1-2.
La torre de Tandil, como conocen a Del Potro, llegó al cuarto match con toda la responsabilidad sobre sus espaldas y levantó un partido terrible ante Cilic, luego de estar dos sets abajo.
Luego de consumar una desta impresionante ante Cilic, dejó la serie igualada, con un detalle no menor. Jugó todo el quinto set de ese partido con el dedo menique izquierdo fisurado.
En el último choque de la serie, y con todo el envión anímico a favor, Delbonis arrasó a Karlovic, en la mejor actuación de su carrera, desatando el festejo argentino.
Por último, el reconocimiento para Daniel Orsanic, el capitán del equipo, responsable de un trabajo serio, con el cual fomentó el espíritu de grupo, cosa que no pasó en etapas anteriores.
Argentina alcanzó así la Ensaladera de Plata, ese objetivo tantas veces esquivo.
Aquel que no pudieron lograr hombres como Guillermo Vilas, reconocido como el mejor tenista argentino de la historia, o José Clerc, otro ícono de este deporte.
No pudo lograrlo David Nalbandián, que en 2006 llegó a ser tercero del ranking, y hasta al mismo Del Potro se le había negado en las dos chances anteriores.
Hoy el tenis argentino entra en la historia grande de la Copa Davis.