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Alazne Urizar a PANORAMA: No me han dado el premio económico por mi medalla de oro

Los swings de Alazne Urizar la llevaron a la gloria el pasado 2 de agosto. La venezolana se colgó la medalla de oro en golf femenino en los  Juegos Centroamericanos y del Caribe  Barranquilla 2018, un logro sin precedentes para la historia deportiva del país. Fue la primera aurífera para Venezuela en la disciplina en la cita caribeña.

Urizar, de origen vasco, se impuso en suelo neogranadino a las locales María Camila Serrano, plata, y Paula Andrea Hurtado, bronce. Pasó de un décimo lugar en los Juegos Suramericanos Cochabamba 2018 a lo más alto del podio en Barranquilla.

Aquél 2 de agosto, la actuación de la oriunda de San Tomé, Anzoátegui, empezó con un bogey y solo tenía un golpe de ventaja sobre Serrano. Luego, acompañó su demostración con birdies y águilas, coronándose en una final de 67 golpes (-5). Tras la hazaña, dijo que siempre se sintió confiada, enfocada y que se divirtió.

La anzoatiguense, quien también es arquitecta, estará presente en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y tiene entre ceja y ceja defender el tricolor patrio en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Habló con PANORAMA sobre su momento en el golf, sus triunfos y metas. Destacó que ningún organismo deportivo del estado le ha dado el premio monetario por ganar el oro en Barranquilla. Este medio trató de comunicarse con el despacho del Ministerio del Deporte, pero la comunicación fue imposible.

 

—Eres la primera medalla de oro de Venezuela en golf en Centroamericanos. ¿Cómo viviste el triunfo?

—El oro en los Centroamericanos de Barranquilla  fue muy emocionante, lo viví con mucha alegría pero especialmente  porque dejé a Venezuela en alto, siempre orgullosa de representar a mi país. Vi reflejado todo el esfuerzo, la dedicación y el trabajo que he vendio hacienco estos ultimos meses para mejorar. Fue muy especial porque es la primera medalla de oro en golf femenino para Venezuela y además es mi primer triunfo como profesional. El último día de  competición saqué todas las garras, supe que esa medalla era para mí, estaba muy confiada en lo que hacía y lo disfruté muchísimo.

 

—¿Cuáles son sus metas y sueños?

—Mi meta es jugar en Lpga y triunfar para seguir poniendo mi bandera en lo alto. Siempre desde chiquita he querido diseñar campos de golf.

 

—¿Desde cuándo vives y entrenas en Estados Unidos?

—Yo me vine a Estados Unidos en 2012, cuando empecé la universidad, y viví hasta 2016 en Savannah, Georgia. Después me mudé a Houston, Texas, que es donde reside mi actual profesor, Francis Betancourt. Él fue mi primer profesor, me dio todas las bases de mi swing hasta que Hernán Torres tomó las riendas de mi juego por un buen tiempo, jugando torneos en Venezuela. Además de él, hubo muchos otros profesores que me ayudaron, que me dieron la mano en mi carrera. En 2006, gané el amateur nacional de Venezuela y con ese torneo me clasificaba para el  Orange Bowl pero justamente ese año mi familia y yo nos fuimos a España, y allá conocí a mi profesor español José Ramón García. Él muy amablemente em ayudó muchísimo con mi swing, en invierno, para prepararme para el Orange Bowl. Actualmente, además de Francis, estoy trabajando con Kevin Kirk.

—¿Practicaste golf en Venezuela?

—Yo jugué todos mis prejuveniles y juveniles en Venezuela, empecé a jugar golf en Punta de Mata, en uno de los campos petroleros del Santa Bárbara Golf Club porque fue uno de los campos que cerraron. Yo representando a ese club jugué muchos torneos en todo el oriente del país y representaba al oriente en la capital. La diferencia entre prepararse en Venezuela y en Estados Unidos es que en Venezuela no tienes esa oportunidad de  ser un estudiante-atleta, no puedes prepararte en tu deporte mientras estás en la universidad. En cambio en Estados Unidos es muy fácil pagarte los estudios a través de una beca de atleta, representando a la universidad. Esa es una de las ventajas que tiene Estados Unidos, por eso muchos de los jóvenes  que juegan deportes en Venezuela vienen acá porque tienen esa facilidad de hacer las dos cosas al mismo tiempo y obviamente preparándose  para que, si después de la universidad quieren convertirse en  profesionales, tienen muchas facilidades.

 

—¿Quiénes son sus ídolos?

—Mis ídolos son todas esas personas que con su humildad, con su trabajo, con su perseverancia me inspiran cada día a ser mejor persona. Entre ellos está Lorena Ochoa. Cada vez que la veía jugar se le notaba esa garra, esas ganas de comerse el campo, pero al mismo tiempo era una persona humilde y considerada con los demás jugadores. Ella incluso ahora, después de su retiro, todavía contribuye con el gol femenino profesional y eso de verdad es algo que yo tengo en mente. Que después de jugar pueda ayudar a otros para que entren en este deporte tan maravilloso. Podría decir lo mismo de Jhonattan (Vegas) que con todo el esfuerzo y toda su dedicación que le ha puesto para echar pa’lante. Es muy inspirador  ver hasta donde ha llegado y ver todas las cosas ha hecho. Es el mejor ejemplo que todos nosotros los jóvenes atletas venezolanos podemos ver. Es el mejor ejemplo a seguir. Tampoco puedo dejar de mencionar a mis papás, porque ellos lo han dado todo, nadie les ha regalado nada. Han venido desde abajo y han hecho un trabajo increíble para darnos todo a mí y a mis hermanos. Mis padres siempre han estado ahí para nosotros para darnos consejos y decirnos lo que está bien y  que está mal y siempre dándonos  su apoyo y amor incondicional  que es lo que al final lo que a nosotros nos da energía para seguir adelante, no importa cual sea la situación.

 

—Además de golfista, eres arquitecta…

—Estudié en Estados Unidos, en Savannah, Georgie, en la universidad Savannah College of Arts and Design (Scad). Me gradué en 2014 como licenciada y en 2016 como magíster en arquitectura. Mi tesis fue elegida por el decano como una de las mejores y ganó un premio. Esos años fueron bastante difíciles, muchas noches sin dormir. No es fácil estudiar arquitectura y jugar golf al mismo tiempo, porque tienes que ser buena en los dos al mismo tiempo para mantener la beca.

 

 —En Venezuela el golf no es el deporte favorito de la gente. ¿Qué mensaje puedes enviarle a los jóvenes que quieren practicarlo y a los que no ven con atención este deporte?

—Yo creo que en Venezuela el golf no debería estar considerado como un deporte de ricos porque cualquier persona lo puede jugar. Yo creo que el mensaje importante es que da igual si es golf, béisbol o cualquier deporte. Lo importante es que los todos los jóvenes tienen que saber que tienen una oportunidad pero la misma está en si hay dedicación y trabajo fuerte, si de verdad lo que quieren hacer de su vida es ser un atleta tienen que poner todo para hacerlo. Y si es verdad que hay personas que tienen más facilidades pero eso no quiere decir que sea imposible. Qué mejor ejemplo que el de Jhonattan (Vegas), que viene de una familia humilde, pero puso su sudor, su esfuerzo para hacer del golf su deporte, su profesión, y mira donde está ahora, es uno de los mejores del mundo. Entonces da igual si es golf o cualquier deporte, la intención es lo que cuenta y es lo que debe inspirar a cualquier persona.

 

—¿Qué competiciones quedan para ti en lo que queda de año?

—No tengo los recursos para jugar todo lo que me gustaría, de momento juego lo que pueda.

 

—Eres venezolana, de origen español…

—Esa descendencia es por parte de mis abuelos paternos. Mis papás son venezolanos. Mi abuelo, Iñaki, era de Bilbao, y mi abuela Edurne era de San Sebastián. Los dos eran vascos, porque no le puedes decir a un vasco que es español porque es un insulto para ellos (risas).

 

—¿Ha recibido algún tipo de apoyo económico o de otra índole por parte del ministerio del Deporte, el Comité Olímpico Venezolano u otro organismo?

—No he recibido ningún tipo de ayuda monetaria o económica. Cada atleta que gana una medalla el país está encargado de darle un premio monetario y yo aún no he visto nada de ese dinero. He insistido varias veces porque ese dinero me ayudaría para jugar varios torneos para subir de estatus y no he visto nada de eso. Incluso, puedo decir que es un poco extraño porque siendo la primera medalla de oro en golf femenino lo más normal sería ese premio monetario se diera al momento. A mi compañero Pichu (Jorge García) tampoco le han pagado sus medallas de oro en los Juegos Suramericanos de Cochabamba y el bronce en los Centroamericanos. Mando un mensaje al Comité Olímpico Venezolano, que haga algo al respecto, ya no sé con quién comunicarme para que se haga efectivo ese dinero que mi compañero y yo necesitamos para participar en más torneos. Si no es por todo el apoyo de mi familia, conocidos, amigos y personas que creen en mí no hubiera podido jugar todos los torneos que he jugado hasta ahora y no hubiese podido llegar a donde estoy.

 

—¿Cuál es tu opinión respecto a la práctica del golf en Venezuela?

—A mí me gusta ver que la gente juegue golf en Venezuela porque quita un poco ese tabú de que es un deporte de ricos, que no es cierto. En Venezuela hay mucha gente que tiene esa oportunidad de jugar sin tener muchos recursos, incluso puedes ver jugadores, hasta profesores de golf, que han salido de ser caddies, de lo bajito, y con su esfuerzo y dedicación han llegado a ser jugadores y profesores top. No se trata de que sea un deporte élite, se trata que cualquier cosa que tú hagas le pongas el trabajo, esa energía para llegar a ser el mejor, poniendo dedicación en lo que haces. En cuanto a los campos, todos son diferentes. He visto campos buenos, malos y regulares. Todos jugamos en los mismos campos y cada uno tiene su propia dificultad. El reto para cada jugador es enfrentar al campo y ganarle. Al fin y al cabo, en un torneo, todo el mundo está jugando los mismos greeners, los mismos fairways, el mismo diseño.

 

—¿Tokio 2020 es tu objetivo más grande?

—Las olimpiadas es la ilusión de cualquier deportista, para mí sería super emocionante llegar a este sitio y verme representando mi bandera en tan importante evento. Créeme que si tengo la oportunidad de estar en Tokio 2020 voy a entrenar y coy a hacer lo imposible para llevarme ese oro colgado en mi cuello, porque para una persona que lo da todo no hay nada inalcanzable. Y si toca que no lo puedo conseguir, sé que dejé todo y que nadie podrá quitarme ese trabajo duro que hice para conseguir ese puesto.

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