Los neozelandeses amantes de la fauna salvaje están de luto por la muerte de Nigel, un alcatraz bautizado «el pájaro más solitario del mundo» ya que vivía en una isla ausente de cualquier otro ejemplar de su especie.
Este ave marina pasó varios años de su vida rodeado de una colonia de falsos pájaros de cemento que los defensores del medioambiente habían instalado en el lugar para atraer a la fauna avícola.
Nigel se enamoró de una de esas estatuas de la isla de Mana, frente a la costa de Wellington, y se lo vio acicalándose, anidando e incluso intentando copular con el falso alcatraz.
«Nigel eligió vivir en Mana y sabemos que era feliz allí porque podría haberse ido en cualquier momento y no lo hizo», contó este miércoles Chris Bell, miembro de los servicios medioambientales. «Era un comportamiento raro para un alcatraz».
