“The Green Vic”, que contrata a personas sin techo y ofrece cerveza elaborada a partir de los restos de pan, se ha convertido en el bar más ético del mundo en el distrito de Shoreditch, en Londres.
Abierto por un período inicial de tres meses, su fundador, Randy Rampersad, ha conseguido fondos suficientes para comprar muebles de segunda mano, jabón hecho por ciegos, rollos de papel higiénico de papel reciclado y bebidas suministradas por entidades sociales que donan a obras de beneficencia.
Puso en marcha el proyecto con la esperanza de que el consumidor medio pudiera contribuir a obras de caridad sin tener que cambiar su rutina diaria. El bar da trabajo a indigentes y discapacitados. Los alimentos son todos de origen vegetal y evitan desechos mediante el reciclaje y el compostaje.
“Cada bebida que se compra se destina a una obra de caridad diferente”, dijo Rampersad, de 35 años, a Reuters. “El jabón en los baños, el papel higiénico, el uniforme del personal, todo ello ayuda a los desamparados o devuelve el dinero a obras de caridad también.”
