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La anguila eléctrica amazónica que genera 860 voltios y hasta 400 pulsos por segundo

Un equipo de científicos confirmó que una especie de anguila eléctrica puede generar hasta 860 voltios, la descarga biológica más intensa registrada en un…

Un equipo de científicos confirmó que una especie de anguila eléctrica puede generar hasta 860 voltios, la descarga biológica más intensa registrada en un animal. La especie fue identificada como Electrophorus voltai, y su capacidad eléctrica la coloca como el organismo con mayor potencia conocida en la naturaleza.

Un récord que cambió lo que se sabía sobre estas especies

Durante más de 250 años se creyó que existía una sola especie de anguila eléctrica, Electrophorus electricus. Sin embargo, un análisis genético, ecológico y morfológico permitió determinar que en realidad hay tres especies distintas dentro del género Electrophorus, entre ellas E. voltai.

Fue en ese estudio donde se registró la descarga récord de 860 voltios en un ejemplar de esta especie. La cifra supera ampliamente los 650 voltios que durante décadas se atribuyeron a las anguilas eléctricas más potentes conocidas.

Los investigadores también observaron un dato llamativo: el ejemplar que alcanzó ese nivel de voltaje no era especialmente grande. De hecho, el tamaño corporal no parece determinar de manera directa la potencia eléctrica, ya que individuos más pequeños pueden generar descargas mayores que otros de mayor tamaño.

Una batería viviente construida por la evolución

A pesar de su nombre, las anguilas eléctricas no son verdaderas anguilas. Están más emparentadas con peces como los bagres que con las anguilas marinas tradicionales. Su capacidad eléctrica proviene de tres órganos especializados distribuidos a lo largo de gran parte del cuerpo.

Esos órganos contienen miles de células modificadas llamadas electrocitos, que funcionan como pequeñas baterías biológicas. Cuando la anguila ataca o se defiende, activa de manera simultánea una gran cantidad de estos electrocitos, y la descarga resultante puede alcanzar centenares de voltios en milisegundos.

En términos simples, es como si miles de pequeñas pilas se conectaran al mismo tiempo para producir un único golpe eléctrico.

La potencia extrema de Electrophorus voltai podría estar relacionada con el entorno en el que habita. Esta especie vive en regiones elevadas del escudo brasileño, donde las aguas tienen una conductividad eléctrica relativamente baja. En esas condiciones, generar voltajes más altos habría ofrecido una ventaja para localizar presas y defenderse de depredadores.

Electricidad para cazar, defenderse y orientarse

La electricidad no es un rasgo accesorio para estas criaturas: es su principal arma. Más de 250 especies de peces eléctricos habitan Sudamérica y usan señales débiles para orientarse o comunicarse, pero las anguilas eléctricas representan una excepción notable, porque pueden emplear descargas de alta potencia para inmovilizar a sus víctimas.

Cuando detectan una presa, emiten ráfagas rápidas que interfieren directamente en el sistema nervioso del objetivo. Los músculos se contraen de forma involuntaria y el animal queda paralizado temporalmente. De ese modo, la anguila toma control de los movimientos de su presa mediante electricidad.

La velocidad de este mecanismo también resulta impresionante. Mientras una pistola eléctrica moderna utiliza una serie limitada de impulsos, las anguilas pueden generar cientos de pulsos por segundo. El resultado es una auténtica tormenta eléctrica bajo el agua.

Su capacidad no se limita a peces pequeños. Existen registros históricos y observaciones que muestran cómo ejemplares grandes pueden derribar animales considerablemente mayores al aplicar descargas repetidas. Esa habilidad explica por qué incluso depredadores potenciales suelen evitar enfrentamientos directos con ellas.

Pese a su fama intimidante, las anguilas eléctricas siguen siendo organismos de enorme interés para la ciencia. Sus órganos eléctricos han inspirado investigaciones sobre bioenergía, neurociencia y sistemas de generación eléctrica basados en principios biológicos.

En los ríos amazónicos, donde la oscuridad domina y cada movimiento puede ser decisivo para la supervivencia, Electrophorus voltai demuestra hasta qué punto la evolución puede producir soluciones extraordinarias. Un pez convertido en relámpago, capaz de transformar la química de su cuerpo en una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza.

Otras criaturas eléctricas que se acercan al récord

Aunque Electrophorus voltai conserva el récord de voltaje conocido en el reino animal, no es la única especie capaz de generar electricidad. La naturaleza desarrolló esta habilidad de forma independiente en distintos grupos de peces, con adaptaciones sorprendentes.

Una de las especies más conocidas es la raya eléctrica (Torpedo spp.), que ya despertaba interés en la Antigua Roma por su capacidad para producir descargas capaces de entumecer extremidades. Aunque sus voltajes suelen estar muy por debajo de los 860 voltios de la anguila eléctrica, algunas especies generan corrientes intensas que las convierten en armas vivientes del fondo marino.

Otro caso llamativo es el del pez gato eléctrico africano (Malapterurus electricus). Este habitante de los ríos africanos puede producir descargas de hasta varios cientos de voltios para cazar y defenderse. Su cuerpo está rodeado por un órgano eléctrico especializado que funciona como batería biológica, una estrategia evolutiva distinta a la de las anguilas amazónicas.

Más de 350 especies de peces eléctricos habitan actualmente el planeta. La mayoría no usa la electricidad como arma, sino como un sistema sofisticado de navegación y comunicación en aguas turbias donde la visión resulta poco útil. Emiten señales débiles que les permiten detectar obstáculos y localizar presas.

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