Con 21 años, Jeremías Pérez puso en marcha Delicatessen Ayza en el estado Carabobo, un emprendimiento de postres que nació hace apenas una semana y media y que arrancó con batidos, donas y fresas con crema.
Un negocio que nació al lado de unas hamburguesas
Pérez contó que primero trabajó con comida rápida, pero terminó viendo una oportunidad al ayudar a un amigo a levantar su local de hamburguesas, Norelli’s Burger. Desde ese espacio vacante montó su propio negocio para complementar las comidas saladas con dulces y bebidas, con apoyo financiero de su madre y su tía.
Su vínculo con la repostería viene de la infancia: desde los nueve años insistía en hacer cursos en centros comunales. Antes de abrir el local, también vendía quesillos al mayor. “No gano nada vendiendo algo malo. Puedes hacer la primera venta, pero pierdes al cliente”, afirmó.
El arranque no fue sencillo. Para mover una nevera exhibidora usaron una “zorra”, protegida con cojines, y el local estaba sucio y deteriorado, por lo que tuvieron que limpiarlo y arreglarlo varias veces. Pérez dijo que el estrés le hizo perder cabello porque quería sacar adelante el proyecto sin molestar a su familia.
Con el tiempo, su madre aportó el congelador y su tía sumó recursos adicionales. Su mejor amigo también se involucró de lleno y dejó sus labores para ayudarlo en todo momento. Pérez cerró con un consejo para quienes temen emprender: “Arriésgate totalmente”.







