Pompeya, fue una antigua ciudad romana ubicaba en el monte Vesubio, testigo de un desastre volcánico en el año 79 d.C que acabó con varias ciudades cercanas a lo que hoy conocemos como Nápoles. Lo particular de este hallazgo es que aún hay restos de los ciudadanos sepultados en las cenizas del volcán.
Recientemente un grupo de arqueólogos, ha emprendido un trabajo para conocer la patología y estilos de vida de los ciudadano junto a su dinámica de escapa ante la erupción.
Dentro de los hallazgos los arqueólogos encontraron entre las ruinas un hombre aplastado curiosamente por una roca de 300 kilos, el cual también lo decapitó.
Los restos fueron encontrado en el callejón de los Balcones, donde se presume que la víctima tomó con intenciones de huir del desastre que estaba ocurriendo a unos 8 kilómetros de distancia.