El sacerdote brasileño Adelir Antônio de Carli, quien lideraba la parroquia de São Cristóvão en Paranaguá, se hacía reconocido por su proyecto de ayuda a camioneros llamado Pastoral Rodoviária y por su afición de volar con globos inflados con helio. Con esta actividad, el cura buscaba recaudar fondos para financiar la edificación de un hotel para camioneros que pasaban por Paranaguá. De hecho, en enero de 2008, Adelir rompió un récord al volar por cuatro horas en casi 600 globos inflados con helio entre Ampere, Paraná y San Antonio, Misiones, a una altura de 5,300 metros sobre el nivel del mar.

Sin embargo, el 20 de abril de 2018, Adelir emprendió un vuelo trágico para batir un récord de duración usando mil globos de colores inflados con helio y sentado en una silla sin motor. El sacerdote pretendía volar durante 20 horas desde Paranaguá hasta Dourados, cerca de Paraguay. Pese al viento y la lluvia, Adelir no sintió miedo y partió a las 13 horas llevando paracaídas, casco, ropa impermeable, dispositivo GPS, teléfono celular, teléfono satelital, chalecos salvavidas, traje térmico de vuelo, comida y agua.

A los 20 minutos de haber despegado, el sacerdote comunicó por celular que había alcanzado los 5,800 metros sobre el nivel del mar, cuando lo previsto era que volara a 3,000. Rato después hizo otro llamado pidiendo ayuda de los servicios de emergencia para usar el dispositivo de geolocalización por GPS que llevaba consigo. A las 21 horas, la última persona que habló con él fue la Policía Militar cuando estaba a unos 25 kilómetros de São Francisco do Sul, en Santa Catarina. Nunca más se supo de él.

Las fuerzas militares, de seguridad y voluntarios buscaron durante semanas por tierra y mar al sacerdote, esperando que estuviera perdido en algún lugar. Sin embargo, ocurrió lo peor. El 4 de julio de 2018, a 75 días de su desaparición, un barco de Petrobras encontró restos humanos en alta mar, cerca de la costa de Maricá, Río de Janeiro, a 1,000 kilómetros al noreste de su lugar de partida. Utilizando material genético de sus restos con el de su hermano, se confirmó que los restos eran de Adelir. Nunca se aclaró cómo fue su final, pero se especula que los vientos lo elevaron mucho más alto de lo previsto y lo hicieron caer sobre el mar. Pudo haber perdido equilibrio y caído desde una altura impresionante sin poder abrir su paracaídas. Así culminó el último vuelo del sacerdote que creyó poder ser un pájaro de colores.