En algunas webs se hacen recuento de las fechas que se utilizaron en las antiguas películas de ciencia ficción para contrastar si lo que se vaticinaba en ellas, en cuanto a avances tecnológicos o situaciones sociales, se ha cumplido o no. Es interesante comprobar la fecha en la que Skynet domina el mundo, o los replicantes que existen en 2019, o la ropa que se autoajusta a Marty McFly.
Algunas cosas se han cumplido y a otras les quedan muchos años aún, pero lo que no vaticinaba ninguna obra de ciencia ficción era Internet y la presencia de aplicaciones que se utilizan en todo tipo de dispositivos electrónicos y que están constantemente interconectadas.
El hábito de leer
Todavía hay gente que se resiste a leer un libro en un soporte que no sea el papel impreso, pero lo cierto es que el contenido de Cien años de soledad es igual de bueno tanto si está escrito en la pantalla de una tablet como en una hoja de papel.
Además dada la interconectividad en la que vivimos inmersos, hoy día es posible directamente, sin necesidad de que lo llevemos grabado en ningún dispositivo.
Si eres lector solo de papel, reflexiona, leer en un ebook no te obliga a quemar tus libros de papel, al contrario, expande tus posibilidades de lectura. Además de libros de papel puedes leer en pantallas electrónicas que, por cierto, son cada vez más cómodas.
El hábito de ligar
Quizá ya haya gente tan joven que no lo sepa, pero antes, para ligar, había que salir a la calle, ir a los bares o a los sitios de encuentro de la gente de tu edad y socializar. Hablar, callar, reír, mirar, coquetear.
Todos estos verbos se han cibernetizado y ahora se aplican desde el sofá de casa. Existe una . La lista es cada vez más grande, WhatsApp, Facebook, Tinder, Meetic y un sinfín más.
Dice Marshall McLuhan que las herramientas, tanto si son tecnológicas como manuales, son extensiones del cuerpo. Que un martillo no es más que un brazo que se ha alargado para convertirse en un brazo-martillo. Así que una aplicación para ligar es una extensión de nuestro sentido de la coquetería y todo es lo mismo, aunque ya nada sea igual.
El hábito de jugar
Todos los psicólogos coinciden en que jugar es el mecanismo primario de todos los mamíferos para aprender a sobrevivir en su entorno. A través del juego se desarrolla el cuerpo físico, las habilidades mentales, los reflejos y sobre todo se agudiza la memoria para recordar cosas importantes.
A pesar de eso, es fácil encontrar comentarios en contra de los juegos de móvil o de ordenador. Pues bien, son tan buenos y saludables como cualquier otro tipo de juego. Solo hay que tener una precaución, como son tan sencillos de poner en marcha (incluso se pueden ), hay que controlar que no se conviertan en una adicción y que no estén presentes en momentos en los que no deberían estarlo. Hay que aprender cuándo se puede jugar y cuándo no.
son cada vez más sofisticados y más divertidos. Y no solo eso, sino que como las tiendas Google Play o Apple Store registran los gustos de millones de usuarios, ofrecen justamente los juegos que más éxito tienen.
El hábito de enseñar
Existen aplicaciones para cualquier cosa que se te ocurra porque prácticamente cualquiera puede construir una aplicación hoy en día.
Si eres un profesional de la enseñanza, hay de muy diversas maneras. Son muy conocidas iBook para guardar y leer todo tipo de documentos, la brújula y el nivel que aprovechan el acelerómetro del móvil… Pero también existen aplicaciones que ayudan a mantener a los padres informados sobre el progreso de sus hijos, a establecer recordatorios sobre eventos que tengan que suceder en las clases o canales de videos especializados en documentales, charlas interesantes, ciencias y todo tipo de tutoriales para aprender lo que sea.
El futuro ya está aquí, como decíamos al principio, y lo más sorprendente es que nadie se lo imaginaba así.