El deshielo está dejando al descubierto restos humanos, bosques prehistóricos y antiguos pasos de montaña que permanecieron sellados durante milenios. El caso más conocido es el de Ötzi, el llamado Hombre de Hielo, hallado en septiembre de 1991 por dos excursionistas alemanes en el valle de Val Senales, cerca de la frontera entre Italia y Austria.

Al principio se creyó que era un alpinista muerto recientemente, pero la datación por radiocarbono mostró que el cuerpo tenía unos 5.300 años. Su conservación permitió ver tatuajes en la piel, identificar su última comida y localizar una punta de flecha incrustada en la espalda. También se conocieron detalles de su vida: el hacha procedía de la Toscana y los estudios genéticos revelaron indicios de infección por la bacteria Helicobacter pylori, además de rasgos como ojos marrones, intolerancia a la lactosa, grupo sanguíneo O, artritis y riesgo cardiovascular elevado.

El deshielo saca a la luz momias, bosques y rutas vikingas

Hallazgos en hielo que ya no se conserva

Un arqueólogo del programa noruego Secretos del Hielo explicó que, en los últimos 20 años, el deshielo ha sacado a la superficie miles de artefactos. En las Montañas Rocosas de Estados Unidos, otro equipo encontró un bosque de pinos de corteza blanca de más de 5.000 años, con madera aún amarilla y olor a pino.

En Noruega, el retroceso del hielo también expuso un antiguo paso vikingo con aparejos para caballos, fragmentos de esquís, guantes, zapatos, juguetes infantiles, recipientes de cera de abejas, armas y hasta estiércol de caballos. Para los arqueólogos, ese material ofrece una imagen más amplia de la vida cotidiana en las montañas del pasado.