Washington elevó la presión sobre La Habana con un llamado inusual de Marco Rubio a colaborar con inteligencia estadounidense. Cuba respondió con ironía y denunció amenazas.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, pidió el viernes a los cubanos que colaboren de forma discreta con los servicios de inteligencia estadounidenses, en medio de una ofensiva de Washington para forzar un cambio político en la isla.
La publicación provocó una respuesta inmediata de La Habana, que ironizó sobre el desespero del gobierno estadounidense y rechazó lo que considera una escalada de presión contra Cuba.
Un llamado público a la colaboración con la CIA
Rubio escribió en redes sociales: “A quienes buscan crear un cambio positivo en Cuba: este es el momento”. Luego añadió que, ante la decepción por las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de unos pocos, aprovecharan la oportunidad para lograr el cambio que desean “mediante una colaboración discreta con la CIA”.
La publicación fue inusual porque pareció confirmar que la CIA mantiene actividad en Cuba, después de una larga historia de operaciones encubiertas, entre ellas el respaldo a la invasión de Bahía de Cochinos en 1961.
La propia agencia difundió un video en X con instrucciones en español para quienes crean tener información de interés. En ese material, animó a acudir en persona a una instalación oficial de Estados Unidos si pueden hacerlo de forma segura.
También indicó que, para contactar a la CIA por su sitio web, los usuarios deben acceder desde una red segura, como una VPN, usar un navegador privado y una cuenta de correo desechable no asociada a datos personales. Según esas instrucciones, quienes compartan información deben estar preparados para incluir su ciudad, trabajo, nivel de acceso y datos de contacto.
La Habana y Trump escalan la confrontación
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, respondió que ahora Estados Unidos “se apea con reclutamientos públicos de la CIA” y sostuvo que debe haber “mucho desespero o pobreza” en la agencia para vender sus ofrecimientos “como pasta de dientes”.
Más temprano ese mismo viernes, Donald Trump dijo en un mitin en Florida que sus ambiciones pasan por imponer un cambio de régimen en Cuba, a 150 kilómetros de las costas de ese estado.
En otra frase, afirmó: “Esos hermosos barcos (militares) pasarán frente a Cuba. Haremos que uno de ellos se detenga a unos 45 metros de la costa. Ellos levantarán las manos. Y luego enviaremos a Marco Rubio para que cierre el trato”.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó “toda amenaza” de Estados Unidos y escribió en la red X que en las costas cubanas hay playas, pero también “diente de perro”, una zona hostil para quien llegue con fines de dominación.
Como parte de su política de “máxima presión” contra La Habana, Washington aplicó desde enero un bloqueo petrolero que, según el texto difundido, agravó la crisis económica y energética de la isla, que tiene 9,4 millones de habitantes. También se reportó la sanción de varias empresas estatales y dirigentes del sector.
Además, la fiscalía del estado de Florida presentó esta semana cargos por asesinato contra Raúl Castro, en relación con el derribo de dos avionetas en 1996. El texto añade que el expresidente cubano, de 95 años, ya había recibido en mayo una acusación similar a nivel federal por ese mismo incidente.
En paralelo, Miguel Díaz-Canel afirmó que esa acusación federal no tiene base legal y que buscaba justificar una agresión militar contra la isla.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.