“¡Yo, yo, yo!, soy yo” grita Rafael Montiel, un relacionista público de 38 años, entre el grupo de casi 300 personas a las afueras de la venta de baterías Titán, ubicada en el sector 18 de Octubre, al norte de Maracaibo.
El emocionado hombre no se ganó la lotería, pero sí salió sorteado para una de las baterías que ‘rifan’ a diario como un mecanismo ideado para luchar contra la reventa. Una batería de 700 amperios tiene un precio de 17 mil bolívares, en el mercado negro los montos van desde 60 a 90 mil bolívares, lo que pone a muchos contra la pared ante la imposibilidad de pagar semejantes sumas.
“Llegué a las 5:00 de la madrugada. Ya había alrededor de 60 personas. Si llegas antes de las 6:00 de la mañana metes tu cédula en una caja de cartón. Te recibe un policía regional. ‘No le van a vender a quien no tenga el título de propiedad’. El oficial lo va gritando por toda la cola. No falta quien diga ‘es que mi carro está a nombre del primo, del abuelo’, esos no pasan al sorteo. Lo máximo que aceptan es un título notariado”, narra aún incrédulo por su ‘golpe de suerte’. A las 6:00 en punto llega el representante de la Titán. “Hoy vamos a rifar 75 baterías”, exclama de entrada. Ya todas las cédulas están en la caja.
A las 6:15 empieza el sorteo. No hay sol y eso ayuda a que el humor de los presentes sea bueno. No faltan los chistes muy a pesar de la angustia que implica quedarse sin batería. En el lugar llueven oraciones, ruegos, dedos cruzados y manos extendidas que suplican al cielo.
