La situación en el Parque Nacional Yapacana en Amazonas ha sido descrita por Monseñor Jonny Reyes, vicario apostólico de Puerto Ayacucho, como «la crónica de una muerte anunciada». Según informó la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), dos personas perdieron la vida y otras seis resultaron heridas en un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y mineros ilegales en la región.
Aunque la Fanb confirmó la muerte de dos personas, testigos afirman que en realidad se registraron 10 muertes y 17 heridos. Monseñor Reyes aseguró que esta situación era predecible, ya que no se puede esperar desalojar a los mineros ilegales después de permitir su crecimiento descontrolado durante más de 10 años.
El representante de la Iglesia Católica destacó que el Gobierno ha tolerado la actividad minera desordenada en la zona, que además involucra a grupos irregulares nacionales y extranjeros en actividades delictivas. Explicó que muchas familias de Amazonas tienen a un ser querido trabajando en la mina como una alternativa en medio de la crisis económica que atraviesa el país.
Monseñor Reyes señaló que la situación en Yapacana afecta a toda la población del estado, ya que la violencia puede empeorar y poner en riesgo a sus seres queridos. Además, destacó que la minería en la zona ha tenido un impacto negativo en las etnias de la región amazónica.
