“Trabaja todo el día y viene para acá. Eso para mí, es un regalo de Dios”, se escucha en un audio enviado por la madre de Gonzalo.
La música de un acordeón acompaña el baile de los padres de un joven en el sur de Chile, quien los visita diariamente para amenizar la cuarentena preventiva que cumplen ante la rápida propagación del coronavirus.
En el barrio popular de Hualpén, a unos 430 kilómetros al sur de la capital, Gonzalo Acuña lamenta no poder abrazar a sus progenitores, adultos mayores con enfermedades crónicas, pero argumenta que prefiere no exponerlos.
“Con esta pandemia ellos se han quedado encerraditos. Los hemos dejado así para resguardar su salud y los vengo a acompañar todos los días”, afirmó el joven músico.
A través de un ventanal en el frente de la casa, sus padres le saludan con alegría, mientras bailan.